Don Manuel había llegado al pueblito desde España, terminando la segunda guerra mundial.
Apenas llegado empezó a trabajar en la fábrica de zapatillas. Con el tiempo, fue subiendo de categoría hasta convertirse en jefe de sección, y ese sería su último puesto antes de jubilarse.
En medio, se casó, tuvo dos hijos, un nene y una nena: José y Ana, que crecieron felices en su hogar.
Pero por lo que Don Manuel era reconocido, era por su pasión por el fútbol. Los domingos, se pasaba horas tratando de enganchar alguna señal AM en su radio portátil, sentado bajo la parra de su patio.
Ya era un hombre grande cuando se formó el primer equipo del club del pueblo: El Desparramo Unido. El nombre había sido decidido en una de las tantas partidas de truco de los viernes a la noche en el club, en donde los sucesivos vermouths ya no dejaba pensar claramente. Como muchas de éstas cosas, empezó como una joda, y quedó.
Don Manuel, inmediatamente se convirtió en el primer hincha fanático del equipo. Iba a verlo jugar a la canchita del pueblo, y cuando podía, lo seguía a otros pueblos. La radio había quedado olvidada en un rincón, pues, en vivo era mucho más excitante. Tanto, que Don Manuel, calmado y sereno en su casa y en el trabajo, era conocido como "Manolo el puteador" en las canchas.
Y su vida habría sido sólo eso, si no fuera porque un día nació Alberto, su primer nieto.
Ya en la fiesta de bautismo de Alberto, Don Manuel vino con su regalo: Una flamante pelota número 3.
A medida que Alberto -o Beto- iba creciendo, Don Manuel lo iba envolviendo en su mundo del fútbol. Se llevaba su nieto a las canchas, le enseñaba las canciones de aliento, le compraba camisetas, botines y medias, le indicaba cómo putear al árbitro y esas cosas del folklore futbolero.
Por supuesto, Beto fué contagiado por tan intensa pasión, y así, y él y su abuelo habían construido un lazo envidiable.
Beto empezó a jugar al fútbol en cuanto tuvo edad para hacerlo. Y fue creciendo con ese impulso. Partido que había, partido al que iba. Pero aún así, era siempre elegido último en el "pan y queso". Y es que Beto, simplemente no tenía esa habilidad innata que caracteriza al crack. A veces marcaba algún gol, que era gritado por Don Manuel hasta quedar afónico, pero no era muy frecuente.
Don Manuel, repetía hasta el cansancio "Ya te vas a soltar y vas a ser furor". Pero a medida que pasaba el tiempo para Beto, la duda de que fuera a ser cierto iba en aumento
Y fué en su adolescencia temprana que se llegó a plantear que quizás ésto del fútbol no era para él, pero tenía tanto miedo de romper el corazón de su abuelo... Estaba en ésta disyuntiva, cuando le llegó la invitación para jugar en la reserva amateur de Desparramo Unido, un equipo local.
Eso bastó para que se le despejaran las dudas. A lo mejor sus amigos no veían algo que sí había visto el entrenador, y era por eso que a él lo llamaban y a ellos no.
Lo que Beto no sabía, es que el entrenador había cedido a los reiterados ruegos de Don Manuel, de dejarlo probarse.
En el partido bautismo, Manolo el Puteador estaba más eufórico que nunca. Sus compañeros de hinchada, ya sabían la noticia: El Beto Sánchez iba a jugar. Y nada menos que de 9!
Apenas empezado el partido, Beto salió disparado hacia la puerta del área rival, esperando el pase de algún compañero para encarar y a pura gambeta llegar al arco rival... pero iban 10 minutos del primer tiempo y esa pelota nunca llegaba.
Beto bajó un poco, hasta 3/4 de cancha, para ayudar en el recupero de pelota, y estaba en eso, cuando su arquero en un despeje, lanzó la pelota alto y lejos.
Beto, calculó en dónde iba a caer la pelota... mal. La pelota rebotó delante suyo, y volvió a subir, pasando por encima de él y de su marcador.
Todos pensaron que tal pifie en realidad había sido un amague para desorientar al defensor.
Beto tuvo un poco más de reacción que el defensor y corrió al segundo lugar en donde la pelota tocaría el piso, seguido por su marcador mirándole el número de la camiseta. De frente, le salió el central. Beto, se olvidó de la pelota. Vio a esa humanidad de 1.87 metros venírsele encima a la carrera, y por miedo a lesionarse, decidió esquivarlo.
La pelota cayó a centímetros de ambos, sobre un pozo que tenía la cancha, dándole una trayectoria impredecible para el pobre defensor, que vio cómo ésta rebotaba en su rodilla y mansamente se posaba rodando en la trayectoria que Beto llevaba, quien al ver ésto la punteó un poco hacia adelante y aceleró nuevamente.
Sólo quedaba el arquero entre él y la red. Decidió apuntar y disparar. Le dio con la punta del pié al medio de la pelota que salió zumbando por el aire, en una leve pendiente ascendente. El arquero, la vio pasar por el costado de su cabeza, con dirección al arco.
Don Manuel, parado a un costado del arco, estaba preparando la garganta para gritar ese, el primer gol de su nieto en un partido oficial... y jamás podría haber adivinado lo que ocurrió a continuación: la pelota rozó el palo, por el lado de afuera del arco y se estrelló en sus anteojos, destrozándolos y clavando mil astillas de vidrio en los ojos.
Don Manuel despertó en un hospital. Lo primero que preguntó fue: "¿Ganamos?"
Beto, al lado del él, le dijo "Sí, abuelo... pero tus ojos..."
Los médicos del hospital habían trabajado 6 horas seguidas para sacarle los vidrios de los ojos, pero el daño era irreparable.
Don Manuel recibió la terrible noticia: No iba a poder ver nunca más.
Beto le dijo: "Abuelo, no voy a jugar más...", compungido y atravesado por la culpa.
- No querido! - dijo Don Manuel - Vos tenés que seguir con tu sueño. yo no te voy a poder acompañar cómo antes, pero de alguna manera te voy a acompañar.
Y así fué que Beto siguió jugando al fútbol, en la cuarta categoría de Desparramo Unido. Don Manuel volvió a su radio. Ésta vez, lo seguía por la flamante FM del pueblo.
Quiso la casualidad que en la primera del mismo equipo, empezara a jugar un pibe, de 9, llamado Roberto Sánchez. Y sí, con el mismo apodo que Alberto: Beto.
Éste Beto, llevaba jugado dos partidos, y ya se le notaba la habilidad en la sangre. Y el tano "Vichenzo" no tuvo mejor idea que hacerle una broma a Don Manuel. Ése sábado, le dijo a "Manolo" que sintonizara la FM de la capital en vez de la del pueblo, que era una sorpresa. A Don Manuel no le agradaba la idea de no escuchar el partido de su nieto, que jugaba a la misma hora.
- Bueno - le dijo -pero un ratito nomás.
Sintonizó la radio justo cuando empezaban a transmitir la formación de su equipo, y el corazón le falló un latido a escuchar "Nueve - Beto Sánchez".
- Pero cómo! - exclamó.
- Era una sorpresa - le dijo el tano - ahora juega en primera.
Escucharon el partido entero. Faltando 10 minutos para el final seguían empatados 0 a 0, Beto Sánchez toma la pelota elude a dos rivales y al arquero y la clava en un ángulo.
Don Manuel gritó el gol hasta desangrarse la garganta. Los ojos destrozados se le llenaron de lágrimas y se abrazó al tano llorando. Fue entonces cuando el tano se dio cuenta que había ido muy lejos en su broma.
El tano se fue de ahí con un nudo en la garganta a abrir su carnicería. Cuando comenzaron a llegar los clientes, el tano no pudo más, y comenzó a contar lo que había hecho a quién quisiera escucharlo. Los clientes, lejos de reprocharle nada, le dijeron que estaba bien. Que a Don Manuel no le quedaba mucho tiempo de vida y que le había dado lo que siempre había soñado, el primer gol de su nieto en primera.
No pasó mucho tiempo antes de que todo el pueblo se pusiera de acuerdo en no revelar jamás el secreto a Don Manuel.
Cada domingo, Don Manuel y los amigos se reunían a escuchar el partido del Beto jugando en primera. Luego iban al club a comer unas rabas, y la gente que los cruzaban en la calle, lo felicitaban por los goles del Beto.
E incluso, su nieto, que lo veía tan feliz, le contaba hazañas futbolísticas que no eran suyas.
Siguieron así los meses, hasta que un día, pasó por allí un médico alemán, que iba de paso a la capital.
Fue en el club tomando una gaseosa donde conoció a Don Manuel.
En medio de las charlas casuales el doctor le pidió a Don Manuel permiso para revisar sus ojos, lo que terminó con una frase poderosa "Éste ojo creo que puede salvarse, y va a poder ver de nuevo".
En los días siguientes la noticia se hizo vox pópuli. El turno para operarse era en dos semanas. Y el tano, y sus otros amigos, estaban felices y tristes al mismo tiempo. ¿Cómo le iban a decir que lo tuvieron engañado todo éste tiempo, justo con lo que más quería? ¿Entendería que comenzó como una inocentada y luego lo mantuvieron para verlo feliz? Estaban pensando en éstas cosas, cuando el entrenador de la primera de Desparramo Unido se hizo presente en la carnicería.
- Estoy enterado de todo- dijo- y creo que algo podemos hacer.
El tano y los amigos escucharon atentos.
- Organizamos un amistoso con el equipo del pueblo vecino, y lo convoco a Alberto a jugar en vez de Roberto. Allí, Alberto tiene que fingir una lesión, que lo aleje del fútbol. Yo voy a dar fe de que es cierto. Don Manuel va a cumplir el sueño de ver con su ojos (bueno, con uno) a su nieto jugar en primera, y nunca va a saber que su nieto es un queso.
Todos asintieron, quedando de acuerdo.
Pasó la operación, pasó la rehabilitación y llegó el momento en que Don Manuel podía salir a ver el mundo nuevamente, aunque a través de unos anteojos de vidrios muy gruesos. Ese viernes a la tarde salió de la clínica, tomó el colectivo a su pueblo, y al llegar a su casa su familia, Beto incluído, lo esperaban.
Don Manuel disfrutó la comida, pero disfrutó mucho más hablar con su nieto sobre táctica y estrategia futbolera para el partido del día siguiente.
Esa noche, apenas pudo dormir.
El sábado, la ansiedad lo carcomía. Quería que pasen las horas más rápido para a la tarde llegar a la cancha a escuchar el pitazo inicial.
Y llegó nomás.
Don Manuel, convertido de nuevo en Manolo el puteador, estaba ésta vez parado en las gradas altas, detrás del arco local con su grupo de amigos. alentando al equipo de sus amores, pero sobre todo, a Beto, sangre de su sangre.
El partido si bien era amistoso, se fue volviendo medio chivo. La rivalidad entre los dos pueblos se ponía de manifiesto en la cancha y se pegaban más de lo que jugaban. En esa batalla, la pelota rara vez llegaba a ninguna de las dos áreas, y cuando lo hacía era siempre por un pelotazo sin destino. Un partido malo. Pero para Don Manuel, era el partido más maravilloso del mundo.
No paraba de darle instrucciones a Beto (instrucciones que indicaban a dónde correr nada más, porque no le llegaba una pelota ni de casualidad).
Comenzó el segundo tiempo, y ésta vez Manolo tenía al arquero rival ahí abajo, que por supuesto convirtió en blanco de sus puteadas.
De repente, en el minuto 40 del complementario, una bola sin destino y rodando "chanfleada" le llega a Beto. Así como viene, Beto, la toca para enderezarla, y ésta pasa por entre las dos piernas del mediocampista defensor que lo marcaba. Beto sale disparado detrás de la pelota, y ve cómo le salen el lateral y el centrar a marcarlo. Primero llega el central, con la plancha sobre la pelota. Beto pierde el equilibrio al diputar la pelota y sale cayéndose hacia un lado y la pelota por el otro... pero el lateral que venía a la carrera le pega un topetazo y lo reincorpora en su vertical.
Beto aprovechando ese impulso, sigue corriendo, dejando atrás a los dos defensores caídos. En frente el arquero sale todo despatarrado tratando de achicar el espacio lo máximo posible. Beto trata de tirársela por arriba, pero le pega al piso primero que a la pelota. Esta apenas se eleva, aunque lo suficiente para pasar entre el brazo y la pierna del arquero ya sentado .
La pelota da un pequeño rebote y sigue apenas rodando, con Beto detrás y el arco solo enfrente. Imposible errar.
En ese instante, por la cabeza de Beto pasan las tardes con su abuelo, los abrazos, las corridas con el viejo detrás de las pelotas, ... y recuerdo amargo del viejo quedándose ciego....
Con la bronca apretada entre los dientes, Beto le pegó a la pelota con violencia, con furia, para que su abuelo viera la red hincharse y que gritara ese gol que nunca había visto.
Ese instante duró una eternidad.. Golpeó la pelota lo más fuerte que pudo, y finalmente escuchó el grito de su abuelo tomándose la cara con las dos manos, con el resto del estadio en silencio: "LAPUTA QUE TE PARIOOOOOO", luego de que la pelota se estrellara nuevamente en sus flamantes anteojos.
viernes, 19 de mayo de 2017
miércoles, 10 de mayo de 2017
Servicio técnico
- Servicio técnico, buenas tardes.
- Hola. Mirá, me vendieron una computadora y no tiene internet…
- Pero… usted la conectó?
- Si si, eso fué fácil, pero no tiene internet.
- Está seguro que está conectada a la red?
- Sí, claro! Si nó como andaría? No me tome por estúpido!
- No señor, no se me ocurriría. Simplemente le estoy haciendo las preguntas de rutina para poder determinar la causa del problema.
- Ok, ok.
- Entonces, está conectado a la red, o sea que la primera luz del router está prendida, verdad?
- Qué?
- La primera luz del router. Si está encendida…
- Qué router?
- Perdone, a qué red está conectado?
- A la red eléctrica. Si no cómo prendo la computadora?
- Entiendo. Ahora tenemos que determinar si está conectado a la red de su proveedor de internet.
- Bueno.
- Su proveedor de internet le debe haber dejado un aparatito al final del cable que le instaló. Ese es el router. Podría fijarse si está encendida la primera luz, por favor.
- Ahora vengo.
- ….
- La primera de la derecha o de la izquierda?
- La de la izquierda, señor.
- Ok, ya vuelvo.
- … salvo que escriba en chino, de izquierda a derecha.
- Ya vine. Si, está encendida.
- Muy bien. Ahora, tiene la computadora con el WIFI habilitado?
- Sí.
- …Cómo está tan seguro?
- Porque no tengo plan de datos.
- Perdone pero no entiendo.
- No tengo plan de datos, acá en el celular, así que checkeo facebook por WIFI, o sea que sí, tengo WIFI.
- Ah, claro, claro. Pero yo necesito saber si su computadora está conectada a WIFI.
- Y si hay en el celular hay en la computadora, no? Mire, no me pasa con alguien que de verdad sepa?
- Déjeme intentar solucionar su problema, y si no puedo le paso con alguien más, si?
- Bueno, pero rápido que estoy apurado.
- Ok. Voy a tratar de ser lo más claro posible. Dígame, vé algo en el monitor?
- Sí.
- Qué vé?
- La marca.
- Cómo?
- Sí. Dice "Sansung"
- Ok, ok, yo decía en la pantalla.
- Sí, está unos dibujitos, pero no tengo internet!
- Claro, eso vamos a solucionar. Tiene un dibujito que abajo dice "Red"?
- Sí.
- Bueno, tome el ratón y hag…
- No tengo.
- No tiene ratón?
- No. Teníamos, pero trajimos un gato y ya no quedó ni uno.
- Y… cómo le llama usted a aparatito que tiene al lado del teclado?
- Calculadora.
- Tiene una calculadora al lado del teclado?
- Sí.
- Y del otro lado?
- Maus.
- Ése! Tiene que tomar el "maus", arrastrarlo para que el puntero se posicione sobre el ícono "Redes", y presionar el botón izquierdo.
- Ícono?
- El dubujito.
- Ah, pero vos me decís que tengo que hacer click ahí.
- Sí.
- Arrastrar, puntero, presionar botón… decíme "hacé click", soy un usuario avanzado.
- (Si, claro) ok, lo voy a tener en cuenta de ahora en más. Se le tiene que haber abierto una ventana, verdad?
- Todas están abiertas.
- Cómo?
- Sí. Hace calor, si abro todas entra una vientito que refresca. Si abro una sola no se hace corriente de aire.
- (La puta madre, a mí me tenía que tocar), no… yo decía en el monit… EN LA PANTALLA! No se abrió una ventanita!
- Ah, sí! Es que me confundís.
- Bien, puede ver el nombre de su red WIFI allí?
- No, yo no tengo WIFI.
- (WTF!) Pero si me dijo que el router tiene la primera luz encendida...
- Si, no estaba, pero la prendí yo.
- Cómo la prendió?
- Con el control remoto.
- Usted habla del decodificador de cable?
- Sí. Acá le decimos "deco", pero usted le dice "ruter"
- Y cómo es que su celular se conecta por WIFI?
- Si. A la del vecino. Me conectó mi sobrino de 13 años.
- Ok, Puede ver el nombre de la red de su vecino?
- Si, acá está. La tengo enorme.
- Qué!?
- LATENGOENORME es el nombre de la red de mi vecino.
- Ahhh, ok. Bueno, haga click en el nombre, y dígame qué ocurre.
- Me pide una contraseña. La ingreso y me dice que es incorrecta.
- Es posible que su vecino haya cambiado la contraseña?
- No! Cómo va a cambiar mi contraseña!?
- Pero si el WIFI es de su vecino, la contraseña es de él!
- No, no! La computadora es mía, yo le pongo la contraseña que quiero.
- Disculpe, usted está ingresando en la red WIFI la contraseña de su computadora?
- Si. Uso la misma para todo, para no olvidarme.
- Entiendo, pero es que la contraseña WIFI la pone el vecino. Es distinta. Usted la sabe?
- No.
- Y, por casualidad, su sobrino es amigo del hijo del vecino?
- Sí! Cómo lo sabe?
- Porque su sobrino tuvo que saber la contraseña para poder conectar su celular al WIFI.
- Espera, ya lo llamo y le pregunto.
- Ok, avíseme cuando la tenga.
…
- Te gusta por el culo?
- QUE!?
- La contraseña es "tegustaporelculo", pero con un 3 en vez de la "e" del "Te".
- Ok, ingrésela por favor.
- Listo.
- Y ahora tiene internet?
- No.
- A ver, sabe cómo abrir una consola?
- No, pero no quiero jugar a la play ahora, eh? Quiero internet para ver porno.
- Qué play?
- La consola…
- No, yo decía si sabe abrir una ventana de comandos… mire, apriete la tecla windows.
- La del dibujito con los cuadraditos deformes?
- Eh… sí, esa.
- Listo.
- Ahora escriba "cmd"
- Listo
- Ahora presione la tecla más grande que tiene en su teclado.
- Se llama "tecla mayúscula", para que aprendas algo. Y listo.
- No, la tecla mayúscula es… uff, presione "ENTER".
- Listo. Me abrió una ventana negra, con una letra C, dos puntitos y un signo "boquita de pescado".
- Boquit?… ok, ok. Ahora escriba "ping google.com"
- Listo.
- Qué vé?
- Unas lineas que no entiendo.
- Pero en algún lado vé las palabras "Request time out"?
- No.
- Entonces, señor, ya está conectado, y tiene internet!
- No.
- Cómo que no?
- En mi computadora vieja yo tenía un dibujito como una "E" azul grande pero chica, me entiende? Eso era internet! Y acá no está!
- Grande pero chica? Ah, usted dice que es una "E" minúscula. Pero eso no es internet, eso es el navegador.
- No, no. Eso era internet! Yo ahí veía porno! De todas maneras, por hablar con vos se me pasó el tiempo y está por llegar mi mujer, y ya no puedo cascarme. Pasáme con tu supervisor.
- Sí señor, un momento.
- …
- (Fingiendo otra voz). Hola? Soy el supervisor del área, en qué puedo servirle?
- Mi computadora nueva no tiene internet, y su empleado no sabe cómo ponerlo.
- Entiendo. Es nuevo y es bastante inútil. Lo que tiene que hacer es ir al lugar donde la compró y pedir que se la cambien por una que sí venga con internet. Desde acá no podemos hacer nada.
- Ahhh, ya me parecía. Muchas gracias!
- Por nada. Y que tenga un buen día.
martes, 25 de abril de 2017
El viajero
Ella trabajaba en una confitería, detrás de un vidrio y de la caja registradora.
Ël la miraba desde la calle peatonal, a través de la vidriera del local.
Embelesado, cada vez que volvía del trabajo, se quedaba un rato, parado en la calle, disfrutando de cada gesto que ella hacía. Sobre todo su sonrisa. Siempre atendía al público con una sonrisa.
Muchas veces pensó en entrar, sentarse en una mesita y pedir algo, pero sabía que no iba a poder dejar de mirarla, y que podía ponerla incómoda; entonces, se conformaba sólo con admirarla, y dejar que el tiempo, los días, pasen.
Pensó que nada iba a cambiar, que le mera visión y las miles de fantasías luego, se perpetuarían en el tiempo.
Hasta que un día, ella lo vió traspasr la puerta, y caminar hacia ella.
- Bon jour - pronunció en perfecto francés- tu parles français?.
Ella, lo miró con la sonrisa de siempre, y luego miró a su compañera que atendía al público, como pidiendo ayuda.
Su compañera negó con la cabeza. Ella volvió a mirar al hombre y le dijo "No".
Él, bajó la cabeza un momento… movió los labios sin decir nada, levantó la cabeza de nuevo.
- Parli italiano? -con tonada de Nápoles-
Ella, negó nuevamente con la cabeza, sin dejar de sonreír.
El hombre volvió a repetir el gesto anterior, y ésta vez emitió una serie de sonidos con vocales largas; que ella también negó.
Una vez mas, el gesto de buscar algo en el piso y llamarlo en voz baja, para luego levantar la cabeza y pronunciar
- Do you speak in English?.
- Very little - contestó ella, con mala pronunciación y frunciendo un poco el ceño.
Él imitó el gesto con las cejas, y volvió a mirar al piso, concentrado, para luego decir con un tono español, remarcando un poco las eses:
- Hablas español?
- Hablas español?
- Sí! - dijo ella, ampliando aún más la sonrisa -
- Ésto es España?
- Cómo?
- Que pregunto si estamos en España…
- No… Argentina.
- Argentina! - Dijo él con asombro. Y bajó de nuevo la cabeza, mirando al piso. La levantó nuevamente - Y qué año es?
- Dos mil diecisiete.
El hombre miró a su alrededor, como estudiando el lugar, y dijo un poco exaltado: Lo hemos conseguido! Es increíble, lo hemos conseguido…". Luego la miró a los ojos. Ella ya no sonreía. Parecía confundida.
- Lo hemos conseguido, chavala! - Dijo en un tono más alto de lo normal - Lo entiendes? Lo hemos conseguido!
- La verdad que no… - dijo ella
- Pero claro que no -sonriendo- venga que te explico! - dijo, pero su voz y su sonrisa sonaron apagadas de repente en la última sílaba-
Por un instante la miró con los ojos muy abiertos. Ella seguía sin entender. Él miró su reloj muñeca.
- Menos de 20 minutos - murmuró - voy a necesitar tu ayuda, vale?
- …
- Venga! Te lo explico todo en un minuto. Acompáñame a la mesa de ahí afuera -dijo, señalando una de las que estaban en la vereda.
Ella miró de nuevo a su compañera, que le dijo "Andá, yo te cubro por un ratito".
Salieron y se sentaron.
- Mira -comenzó él- sabes que tu puedes viajar en el tiempo?
- Qué? N...No!
- Que sí. Por ejemplo, te acuerdas lo que hiciste ayer?
- Si.
- Bueno, la memoria no trabaja como creíamos. No es que queda grabado nada en el cerebro. Imagínate! Sería muy fácil grabar algo en él e implantar falsos recuerdos! Un horror!. No. Lo que en realidad sucede, es que tu mente viaja al pasado, y lo vive de nuevo, alterándolo incluso, y creando una línea de tiempo paralela. Cada vez que te acuerdas de algo viajas en el tiempo! Pero claro, es el 2017, todavía no sabéis nada de todo ésto.
- Vos me querés decir que sos de otro tiempo?
- Bueno, no completamente. Mi mente ha viajado hasta ahora, pero mi cuerpo está conectado en una máquina en mi época.
- Y… en qué año es tu época? -preguntó entre desconfiada y curiosa-
- Es el 4017. Decidimos probar el viaje a 2000 años justos. Claro, hicimos cálculos de dónde estaría la tierra en ese momento, pero no a qué país podría venir..., y terminamos en España!
- Argentina.
- Si, Argentina, perdón. Ésto es increíble!
- La verdad que sí. - Dijo ella en tono de burla-
- Entiendo. Entiendo que es difícil de creer, pero si me ayudas te convencerás.
- Ayudarte a qué?
- A volver!
- Y cómo?
- Mientras hablamos, la máquina que está transmitiendo mi mente hasta aquí usa grandes cantidades de energía y se sobrecalienta. No puedo estar mucho tiempo más.
Ella lo mira sin decir una palabra.
- Gracias a esa conexión puedo hablarte en español, y antes pude saludarte en otros idiomas. Esa máquina me transmite la traducción de lo que quiero decirte. A que mola!
Ella sonrió un poco.
- Hay más! Sabes qué recuerdos son a los que puedes volver? Porque no puedes volver a todos!
- No…
- A aquellos en los que hay un componente emotivo. Mientras más fuerte la emoción, más fácil es volver a ellos. Es por eso que no te acuerdas de cosas intrascendentes. Me sigues?
- Creo que sí.
- Los recuerdos más emocionantes dejan como un faro en el tiempo para poder volver y es la adrenalina la que juega el papel fundamental en todo éste rollo. Por ejemplo, si tienes un susto muy grande, o sientes mucha ira por algo, esa sensación es muy fácil de recordar, por la adrenalina. A que te suena.
- Si… Puede ser.
- La adrenalina crea ésta marca en en nuestra mente que actúa como un señalador de a dónde volver.
- Entiendo -dijo dubitativamente-
- Y entonces -mira su reloj- necesito adrenalina para volver a mi mente en mi tiempo. Funciona en ambos sentidos!
- Querés que te asuste?! - Preguntó ella, con cierta inocencia.
- Jajajajaja. No, no. No creo que puedas. Pero sí hay algo que puedas hacer para que yo sienta adrenalina.
- Qué?
- Besarme.
Ella se congeló.
- Sé que suena loco -miró su reloj de nuevo, ésta vez algo impaciente - pero quién no recuerda el primer beso con alguien? Hay algo que desate más adrenalina en el cuerpo?
Ella no dijo ni una palabra.
- Te lo pido por favor. Para ti no sería gran cosa, pero a mí me presenta la posibilidad de volver… dijo, tomándola de la mano - De no ser así la máquina se apagará y mi mente desaparecerá. Es como morir.
Ella lo pensó por un momento, estaba confundida, pero y si era cierto? Si podía ayudar debía hacerlo!. Además, él tenía razón: Para ella no era mucho esfuerzo. Y el "gallego" le caía simpático y le gustaba.
- Bueno - accedió tímidamente.
Él se reclinó sobre su silla, y la tomó por detrás del cuello. Acarició su mejilla mirándola a los ojos, y acercó despacio su cara a la de ella. Ella cerró los ojos, y sintió los labios cálidos de aquél extraño pegarse a los suyos. El beso era suave, pero firme. La punta de sus lenguas se rozaron. Y sintió los labios de él separarse de los suyos.
Abrió los ojos, y vio a ese hombre que la acababa de besar, con los ojos desorbitados, mirándola.
- Quién sos?! -dijo él, con un tono alarmista, y reconociblemente argentino mientras se enderezaba en la silla golpeando levemente su espalda contra el respaldo - Y dónde estoy?! -continuó, mirando todo al su alrededor.
Ella no dijo nada.
- Qué pasó? - dijo él, como reconociendo el lugar.
Ella creyó entender que la mente de aquel viajero del tiempo, temporalmente había ocupado la mente de ésta persona , vaya uno a saber dónde.
Él se levantó de la silla bruscamente.
- Creo que me drogaron! - dijo
- No, no. Dejáme que te explique -dijo ella dulcemente- levantándose a su vez de la suya.
Él se volvió a sentar, ella le trajo un café. La tarde caía, y así se conocieron. Charlaron. Luego se rieron. Luego se gustaron.
Unos días después, volviendo del cine, la tomó de la mano y le dijo con el mismo tono español de antes.
- Ayúdame a volver. Y sonrió con complicidad.
Ella, entendió todo, y se dieron el segundo primer beso de sus vidas.
lunes, 17 de abril de 2017
Lo bueno y lo malo de la misma situación.
Lo bueno: Te despertás y es un nuevo día para vivir!
Lo malo: Estás en la cárcel.
Lo bueno: Afuera hace frío y estás calentito en la cama todavía.
Lo malo: Tu compañero de celda te hace cucharita.
Lo bueno: Te levantás y ya tenés el primer beso de amor.
Lo malo: te raspa la barba.
Lo bueno: El mañanero asegurado.
Lo malo: Es conocido como "La anaconda".
Lo bueno: En la ducha jamás se le cayó el jabón.
Lo malo: Lo usa en vez de vaselina.
Lo bueno: Salís hoy.
Lo malo: Apenas podés caminar.
Lo bueno: Hay asientos libres en el colectivo
Lo malo: no te podés sentar.
Lo bueno: Por fin estás en tu casa
Lo malo: Lo extrañás
Lo bueno: Podés hacer las visitas que quieras.
Lo malo: Se llaman visitas higiénicas.
Lo bueno: Ahora tiene otro compañero de celda
Lo malo: Te sentís usado y engañado por ese desgraciado.
Lo bueno: El tipo tiene SIDA y se va a morir.
Lo malo: nunca usó preservativo.
Lo malo: Estás en la cárcel.
Lo bueno: Afuera hace frío y estás calentito en la cama todavía.
Lo malo: Tu compañero de celda te hace cucharita.
Lo bueno: Te levantás y ya tenés el primer beso de amor.
Lo malo: te raspa la barba.
Lo bueno: El mañanero asegurado.
Lo malo: Es conocido como "La anaconda".
Lo bueno: En la ducha jamás se le cayó el jabón.
Lo malo: Lo usa en vez de vaselina.
Lo bueno: Salís hoy.
Lo malo: Apenas podés caminar.
Lo bueno: Hay asientos libres en el colectivo
Lo malo: no te podés sentar.
Lo bueno: Por fin estás en tu casa
Lo malo: Lo extrañás
Lo bueno: Podés hacer las visitas que quieras.
Lo malo: Se llaman visitas higiénicas.
Lo bueno: Ahora tiene otro compañero de celda
Lo malo: Te sentís usado y engañado por ese desgraciado.
Lo bueno: El tipo tiene SIDA y se va a morir.
Lo malo: nunca usó preservativo.
lunes, 20 de marzo de 2017
La ducha (de un hombre casado y con hija pequeña)
La ducha generalmente ocurre luego de que su esposa y su hija se bañaron. Entonces:
- Entrar al baño.
- Intentar abrir la ducha.
- Sacar la bombacha colgada de la canilla.
- Ahora sí, abrir la ducha.
- Entrar.
- Salir.
- Ir hasta el calefón a regular la temperatura, porque a esposa le gusta el agua hirviendo y a hija casi fría.
- Volver a la ducha.
- Entrar.
- Recoger los 30 juguetitos desparramados.
- Salir
- Dejar los juguetes en el cuarto de la niña.
- Entrar de nuevo a la ducha.
- Sacar el pelo que taponea el desagüe.
- Tomar el jabón.
- Ese no, el otro, porque ese ese "tiene hierbas aromáticas con escencia de lecugas y rabanitos, que te deja la piel tersa y exfoliada... y es carísimo".
- Sacarle el pelo que envuelve al jabón.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacarse el pelo mojado de la panza.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacarse el pelo mojado de la pierna.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacar de nuevo el pelo que taponea el desagüe.
- Tomar la esponja.
- Sacarle los pelos a la esponja.
- Sacar de nuevo el pelo que taponea el desagüe.
- Pasar el jabón en la esponja.
- Pasarse la esponja por el cuerpo.
- Gritar "EL AGUAAAA" para que su mujer cierre la canilla de la cocina y deje de salir agua hirviendo de la ducha.
- Enjuagrse eso, que parecía su shampoo, pero que es un crema de enjuague con semen de unicornio extirpado durante una luna en cuarto menguante que te deja el cabello liso y sedoso.
- Buscar de nuevo el champoo, ahora entre los otros 15 frascos que están en el piso.
- Colocarse shampoo en la cabeza.
- Refregar la cabeza suavemente.
- Escuchar a su hija entrar al baño mientras dice "papi, no me aguantaba".
- Sostener la cortina de la ducha con los dedos como si fueran tenazas, no vaya a ser cosa que se le ocurra abrirla.
- Aguantarse el ardor de el shampoo al entrar al ojo derecho.
- Inventar una adivinanza a pedido de la niña.
- Respirar menos profundamente cuando el olor a caca inunda el baño.
- Explicarle la adivinanza.
- Oír cómo la nena abandona el baño.
- Gritar "LA PUERTAAAAAA" para que su esposa venga a cerrarla.
- Observar cómo deja de salir agua de la ducha.
- Salir de la ducha.
- Pisar uno de los juguetitos que la nena trajo para entretenerse mientras hacía caca.
- Tomar la pelela de la nena.
- Vaciar el contenido en el inodoro.
- Apretar el botón.
- Lavar la pelela con el hilito de agua que sale del lavabo.
- Llenar la pelela.
- Enjuagarse la cabeza con agua fría (y un poco de asco).
- Ver cómola puerta se abre, tomar la toalla y cubrirse lo más rápida y acrobáticamente posible
- Dejar que la nena desclave de su pié el juguetito que volvió a buscar.
- Lavarle el juguetito para sacarle la sangre.
- Secarse.
- Sacar del botiquín una venda para el pié.
- Salir del baño.
- Entrar al baño.
- Intentar abrir la ducha.
- Sacar la bombacha colgada de la canilla.
- Ahora sí, abrir la ducha.
- Entrar.
- Salir.
- Ir hasta el calefón a regular la temperatura, porque a esposa le gusta el agua hirviendo y a hija casi fría.
- Volver a la ducha.
- Entrar.
- Recoger los 30 juguetitos desparramados.
- Salir
- Dejar los juguetes en el cuarto de la niña.
- Entrar de nuevo a la ducha.
- Sacar el pelo que taponea el desagüe.
- Tomar el jabón.
- Ese no, el otro, porque ese ese "tiene hierbas aromáticas con escencia de lecugas y rabanitos, que te deja la piel tersa y exfoliada... y es carísimo".
- Sacarle el pelo que envuelve al jabón.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacarse el pelo mojado de la panza.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacarse el pelo mojado de la pierna.
- Sacarse el pelo mojado de los dedos.
- Sacar de nuevo el pelo que taponea el desagüe.
- Tomar la esponja.
- Sacarle los pelos a la esponja.
- Sacar de nuevo el pelo que taponea el desagüe.
- Pasar el jabón en la esponja.
- Pasarse la esponja por el cuerpo.
- Gritar "EL AGUAAAA" para que su mujer cierre la canilla de la cocina y deje de salir agua hirviendo de la ducha.
- Buscar su shampoo entre 18 frascos diferentes.
- Ponerse shampoo.- Enjuagrse eso, que parecía su shampoo, pero que es un crema de enjuague con semen de unicornio extirpado durante una luna en cuarto menguante que te deja el cabello liso y sedoso.
- Buscar de nuevo el champoo, ahora entre los otros 15 frascos que están en el piso.
- Colocarse shampoo en la cabeza.
- Refregar la cabeza suavemente.
- Escuchar a su hija entrar al baño mientras dice "papi, no me aguantaba".
- Sostener la cortina de la ducha con los dedos como si fueran tenazas, no vaya a ser cosa que se le ocurra abrirla.
- Aguantarse el ardor de el shampoo al entrar al ojo derecho.
- Inventar una adivinanza a pedido de la niña.
- Respirar menos profundamente cuando el olor a caca inunda el baño.
- Explicarle la adivinanza.
- Oír cómo la nena abandona el baño.
- Gritar "LA PUERTAAAAAA" para que su esposa venga a cerrarla.
- Observar cómo deja de salir agua de la ducha.
- Salir de la ducha.
- Pisar uno de los juguetitos que la nena trajo para entretenerse mientras hacía caca.
- Tomar la pelela de la nena.
- Vaciar el contenido en el inodoro.
- Apretar el botón.
- Lavar la pelela con el hilito de agua que sale del lavabo.
- Llenar la pelela.
- Enjuagarse la cabeza con agua fría (y un poco de asco).
- Ver cómola puerta se abre, tomar la toalla y cubrirse lo más rápida y acrobáticamente posible
- Dejar que la nena desclave de su pié el juguetito que volvió a buscar.
- Lavarle el juguetito para sacarle la sangre.
- Secarse.
- Sacar del botiquín una venda para el pié.
- Salir del baño.
lunes, 6 de marzo de 2017
Historia de la música, desde el punto de vista de un ingeniero
Siempre digo que si
uno quiere ver al ser humano en su mas simple expresión, tiene que mirar a un
niño.
El niño hace música
golpeando algo.
Imagino el primer
instrumento musical de la historia: Un cavernícola se tropezó con un tronco
hueco, haciendo un ruido nuevo pero lindo. Luego, trae un palo, y golpeándolo,
podía reproducirlo cuando quisiera.
Era sólo un palo
golpeando un tronco, pero ya era algo.
Pero claro, todo
evoluciona. El tronco fué llevado a la tribu, y el señor que lo golpeaba se
transformó en el primer músico. Ya en ese entonces el tipo usaba el pelo más
largo y con más piojos que los otros y las mujeres cavernícolas querían que las
golpearan a ellas como al tronco.
Qué ocurrió a partir
de ahí? La cochina envidia: Otros cavernícolas también querían ser músico y
disfrutar de los beneficios, así que cada uno de ellos trajo su propio tronco,
pero claro, cada tronco sonaba distinto!
Entonces, un piola
bárbaro, se trajo 2 troncos. Nace el primer bongó. Ahora sí, ése tipo se llevaba
todas las minas.
Habemus instrumentos de percusión!
Cómo eran
cavernícolas pero no tontos, descubrieron la progresión evidente: A más troncos
más mujeres. Fué así que uno empezó a
agregar más y más troncos! Nace el xilofón. Y el tipo, que además cantaba
guturlamente bien, se convierte en estrella. Tocaba 5 veces por noche en las
aldeas vecinas, dormía en la combi, y hasta tenía dos cavernícolas ligeras de
pieles que bailaban en el escenario y le hacían coro.
Y todo siguió mas o
menos así, hasta que los fabricantes de xilofones empezaron a quedarse sin
troncos huecos, así que tuvieron que empezar a usar árboles, los cuales
cortaban y luego ahuecaban. Pero, qué hacian con las ramas? Se las daban a sus
hijos para que jueguen a los garrotazos. Y como siempre ocurre, uno de los
pibes que era medio gordito (era el que siempre iba al arco, fija) se cansaba
rápido de correr y era el que más palazos recibía, así que dejó de jugar, y
como se aburría se puso a imitar a su padre y a ahuecar las ramitas. Vaya uno a
saber si el gordo se quizo morfar la rama o qué, el tema es que se la llevó a
la boca y como tenía que respirar, sopló adentro. Así nace la primera flauta.
Por la misma progresión descuebierta antes, a más flautas más mujeres. Nace el
siku.
Habemus instrumentos
de viento!
Pero estaban los
otros también, los que no tenían ritmo, y tenían que comer igual. Esos seguían
recolectando fruta - las mujeres y los menos atléticos-, y cazando -los machos
alfa-.
En una de esas, un
macho alfa, que quería presumirle a las chicas de la tribuna, quería hacer
llegar la flecha más lejos que el resto, y tensó la cuerda del arco más de lo
habitual. Al tirar la primera flecha, la cuerda vibró en el aire, produciendo
un sonido nunca antes escuchado. Uno de los representantes que estaba en platea
alta comiendo un pancho, y que tenía un hijo músico, le vió la veta, y así
nació el primer birimbao. Mas cuerdas, más mujeres, nace la guitarra.
Habemus instrumetos
de cuerda!
Ahora, con
instrumentos de percusión, viento y cuerda, ya se formaban bandas. Y así
dejamos de ser cavernícolas .
Claro que tocaban lo
que les salía en el momento y no había dos canciones iguales, hasta que ocurrió
lo que tenía que ocurrir: Uno de los músico quería conquistar las dotes de una
doncella y ella, delicadamente le dijo "Yo te entrego mi tesorito, si me
pagás un trago y me tocás de nuevo el track 4, que me encantó".
Horror! No había
manera de tocar lo mismo!
Cómo ésta escena
comenzó a repetirse, y las chicas empezaron a preferir a los jugadores de las
cruzadas (los que quedaban vivos, obvio), los músicos empezaron a de alguna manera registrar sus piezas como podían, a fin de reproducirlas luego, aunque a veces no
resultaba nada práctico:
- Tocar Tambor 1, tambor 1,
tambor 1, tambor2tambor2tambor2BOMBOFUERTE, tambor 1.
- Soplar tapando agujero 1 y 2,
tapar agujero 3 y 5, destapar agujero 1, respirar, soplar.
- Tocar cuerda larga muchas
veces hasta que el BOMBOFUERTE suene, y esperar un rato. Repetir con
cuerda corta, pero más lento.
Entonces, se
juntaron los músicos más famosos en una gran asamblea y se pusieron a idear un método de
escritura que además fuera práctico leer.
El problema fué que
entre ellos no había ningún ingeniero. Y salió el desmadre que hoy conocemos.
- Tenemos 5 dedos no? Bueno,
vamos a poner 5 líneas.
- Genial! 5 líneas.
- Ok, ahora ponemos las notas…
cuántas eran?- 7
- 7 notas, para 5 líneas? Ugh…
- Agregamos dos líneas?
- No, se hace muy ancho… mejor escribimos en las líneas y en los espacios en blanco!
- Es buenísimo! Qué genio sos!
- Gracias, gracias. Pasáme la chala.
Como se puede ver,
desde la creación del pentagrama le pifiaron.
- DO, RE, Mi… y así.
- Noooo, hay unos que están hace rato tratanto de copiar la música de Mozart, y la hacen cumbia!
- Los Marama?
- No sé cómo se llaman, pero hay que hacer un código, o algo.
- Ya sé, le metemos puntitos.
- Puntitos?
- Seeee, el puntito en la segunda línea es un SOL.
- Ok…. Pero y el DO?
- Uh, queda abajo de las líneas, no?
- Si.
- Y bueno, ponélo ahí. Se sobreentiende.
- Muy bueno! Pasáme la chala.
- Che, mirá, le puse un bombo
más a la batería.
- Pero, está abajo!
Puntitos! Se
imaginan? En pleno concierto, por ahí sonaba una nota totalmente desubicada, y
era un mosquito en la hoja. Además, se escribía con pluma y tinta. Cada vez que
la pluma goteaba en la hoja, había que empezar de nuevo… si se daban cuenta.
Sino, volvía a sonar cualquier cosa.
Pero no sólo la
notación, fué creciendo de manera irracional. También los instrumetos.
- Pero, está abajo!
- Si, lo
tocás con el pié.
- Cómo con el pié?
- Si, si están al pedo mientras estamos sentados.
- Che, entonces con el otro podemos tocar dos tapas de ollas! - Muy bueno! Pasáme la chala.
- Mirá lo que hice!
- Esa guitarra tiene seis cuerdas!
- Seeeee
- Pero tenemos sólo cinco dedos…
- Seeeeee
Con el pié! Qué
aberración es esa!? Además, cada dos por tres había que cambiar el cuero del
bombo porque la patada era muy fuerte. Y por otro lado, en ésa época hubo mucho músico emancipándose a la fuerza porque las madres estaban hartas de tener las tapas de las ollas abolladas.
Y siguió asi con otros instrumentos.
- Esa guitarra tiene seis cuerdas!
- Seeeee
- Pero tenemos sólo cinco dedos…
- Seeeeee
- Y cómo hacemos? Tocamos también con el pié?
- Seeeeee... digo nooooo! Ésta no se toca, es para tener una cuerda de repuesto cuando se te rompe alguna de las otras.
- Muy bueno! Pasáme la chala.
Claro, que después se olvidaron, y empezaron a tocar esa sexta cuerda también. Y le siguieron otros inventos rarísimos:
- Le ponemos bajo.
- Mirá, me salió un guitarrón!
- Le ponemos contrabajo.
- Mirá, hice una chiquitita!
- Le ponemos charango.
- Mirá, le metí un montón más de cuerdas!
- Le ponemos arpa.
- Mirá, hice una sin trastes!
- Uhmmmmmm…. Pasame el birimbao ese que te salió mal, lo pasamos por arriba y suena como un gato al que le están haciendo el amor por la fuerza…. Le ponemos violín!
- Muy bueno! Pasáme la chala.
Y pos supuesto, la
aberración mayor. Combinaciones:
- Percusión + vientos = órgano.
- Percusión + cuerdas = piano.
- Vientos + cuerdas = todavía están tratando.
Y finalmente, se
metieron con los semitonos. Buscaron la manera de meter notas entre las notas,
pero claro, poner en todas las notas hubiera sido lo más lógico y muy
ingenieril… así que lo hicieron en sólo 5 de las 7.
Cón éste comienzo, y
ésta evolución desordenada, es más que evidente que no hubo ningún ingeniero en todo
ésto. Si lo hubiera habido, no me resultaría tan difícil tocar una cuerda a la vez ésta guitarra maldita, si están
todas tan juntitas!
jueves, 2 de febrero de 2017
Apurado
No tenía mucho
tiempo -quién lo tiene en éstos días?-, pero era imperioso llegar. Corrí, lo
más rápido que pude. Tan rápido que apenas tenía tiempo de ver lo que tenía por
delante. Fué tan así que tuve que saltar un pozo que apareció sorpresivamente,
pero no calculé su anchura… y ya en el aire me dí cuenta que era imposible llegar al otro lado. Por por suerte, también
divisé en ese instante, una tubería saliente en medio, sobre la cual pude
afirmarme y saltar nuevamente, ahora sí al otro extremo. Maldije por lo bajo a
los gobernantes, por ser tan descuidados con la vía pública.
Caí sobre algo
redondeado y duro, que cedió ante mi peso. En una mirada fugaz hacia atrás me
pareció que era una tortuga. Quizás la mascota de un niño que se había
escapado. Pensé en el pobre niño buscando su mascota y en el pozo anorme y
peligroso… pero me deshice rápidamente de la idea. Quizás sólo había sido una
piedra, y no podía quedarme a comprobarlo. El tiempo apremiaba y TENÏA que
llegar.
Mas o menos, a mitad
de camino, escuché que se hacían algunos disparos. No sé si mi reacción fué a
causa de ver tantas películas de acción, pero me tiré al suelo. Podría jurar
que ví pasar las balas por encima mío. Pensé en la inseguridad de nuestro país,
en la gente con armas sin controlar… Me incorporé y corrí nuevamente,
alejándome del peligro.
Y ya casi llegando a
mi destino, tuve que saltar otro pozo ésta vez sabiendo que podía llegar
tranquilamente al otro lado, aunque nunca ví el ladrillo que colgaba sobre él.
Me golpeó en la mano, o mejor dicho, mi mano fué la que lo golpeó. El ladrillo
se partió y el dolor fué muy intenso, pero no sé si a causa de la adrenalina
sólo duró un instante. Yo seguí corriendo.
De repente confusión
total. Debo haber dado una vuelta equivocada (o quizás no). Estaba en un lugar
que no reconocía. Tampoco tenía idea de la fecha. Y adelante mío, había un
dragón. Un dragón!. Inmediatamente deduje que estaba en un barrio de comunidad china,
y estarían festejando el año nuevo. El típico puente de maderitas terminaba de
transformar mi sospecha en certeza. La gente que lo personficaba eran atletas extraordinarios: Bailaban y daban saltos impresionantes. De hecho, si lo hubiera visto volar no hubiera podido distinguirlo de un dragon verdadero.
E incluso, tiraba cañitas
voladoras (o algún otro fuego artificial) por la boca, simulando fuego real.
"Cuidado
con eso!" les grité mientras me agachaba para esquivar uno.
Los disfrazados no
me deben haber escuchado, porque seguían bailando y tirando sus fuegos como si
nada. Logré esquivarlos con cuidado para seguir mi camino, (en mi apuro tropecé con
una madera, ya saliendo del puente (casi me doblo el pié, pero no pasó de un susto).
Me detuve un momento y me dí vuelta a mirar el dragón
por última vez, justo para ver cómo en uno de los saltos el puente cedía y
esa pobre gente desaparecía entre los escombros.
Mi primer impuslo
fué ir a ayudarlos, pero ¿qué podía yo hacer?. Con un poco de pesar, seguí mi camino, hasta
que no lejos de ahí, encontré a quién me daría lo que sería una muy mala noticia: Un hongo, que pronunció las peores palabras que mis oídos escucharían nunca:
"Mario, la princesa está en otro castillo".
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