jueves, 2 de julio de 2015

Mision: Rescate y escape

La llamada había ocurrido una semana antes. Una voz de cara anónima preguntó a los agentes J y D por su disponibilidad para el sábado siguiente. La misión iba a ser asignada en el lugar objetivo, pero una cosa era clara: Escapar iba a ser muy difícil.

Llegado el día, D pasa a buscar a J por la base X (en un móvil camuflado perfectamente de civil)
Ya camino al objetivo, J recuerda que debía dejar algo de lastre en base X, así que retornan. J hace del número 2, y cuando se le acaban las vidas del Candy Crush, sale a retomar la misión. Por suerte, ese tiempo perdido está incluido en las contingencias de la planificación.

D y J llegan al objetivo: Un edificio laberíntico. Dejando el móvil a escasos metros del punto de acceso se dirigen al campo de acción.
El primer intento de infiltrarse falla miserablemente: La secretaria le dice que todavía no tienen la lista de invitados.
Mientras esperan las condiciones apropiadas (bah, que llegue la lista), repasan las posibles estrategias de salida.

Minutos después logran ingresar el edificio, no sin antes ser requisados minuciosamente (bueh, les miraron las mochilas nomas). Los agentes, sabiendo de ésta maniobra, no llevaban armas (confiaban en su entrenamiento y estado físico/mental como la mejor arma de la que disponían).

Una vez ingresado, se confunden con la localía, y comienzan a buscar a sus doble agentes, para recavar información interna.
El primer contanto los guía a las inmediaciones, pero la información es parcial, insuficiente para completar la tarea.
El tiempo comienza a jugar en contra. El cansancio mental y el stress hacen su parte, desgastando la moral de los agentes. Ademas eran las 4 de la tarde y no habían almorzado.
Un segundo doble agente les dá la información restante: Hay una fiesta en uno de los salones principales, y en ella 6 bebés están despiertos en la hora de su siesta.

"INACEPTABLE!", piensan indignados los agentes, pero son profesionales: ni una muesca en el rostro los delata.

Consiguen el acceso al salón, y estudian el entorno: El lugar está lleno de cámaras y micrófonos. Estarán monitoreados todo el tiempo, en lo que hagan y en lo que digan.

Los bebés están en algún lugar del salón, custodiados por una puerta eléctrónica inviolable, activada sólo por la voz del anfitrón de la fiesta.

En un plan improvisado, el agente J se acerca al anfitrión con la intención de usar sus habilidades de ingeniería social y lograr que éste abriera la puerta y darle tiempo y oportunidad al agente D para llevar a cabo la misión.
Pero, en un contratiempo, el agente D se vé envuelto en las redes de una hermosa mujer, justo ante la puerta. El agente D decide usar como camouflage un disfraz de niñera (que le queda pintado).

Intento 1: El agente J consigue que el anfitrión abra la puerta, y el agente D logra despistar a la mujer en introducirse en la habitación, pero ninguno contaba con el sofisticado sistema de alarmas, que comenzaron a sonar y a cerrar la puerta. D no logra llegar a los bebés y apenas logra escapar con vida.
Intento 2, 3 y 4: El agente J, sigue consiguiendo que el anfitrión abra la puerta, y ya familiar con el mecanismo, logra ganar segundos preciosos cada vez, permitiéndole al agente D localizar y de a un bebé por vez (y de paso, recoger valiosos artefactos de inteligencia).
Intento 5: El cansancio se hace notar, así que los agentes cambian roles. Ésta vez salvan a dos bebés, pero no queda nada de la ventana de tiempo de la que disponían. Ésta podría ser la última oportunidad de salir sin ser detectados, así que deciden usar la frase secreta de escape (que no era "rajemos boludo!"). D dice "te acordas cuando fuimos a pescar?" Ésto desorienta a anfitrión y desubica un poco a los guardias, permitiéndoles a los agentes salir de ahí.
4:30 PM. D y J huyen, con la esperanza de poder servir en otra misión (y J se clava una napo con fritas recalentada).

Resultado de la misión: Parcialmente exitosa (un bebé sigue despierto, y se sabe, si no duermen los 6, no duerme nadie, pero 5 es mejor que nada).
Objetivos secundarios: Los artefactos recuperados son valuados en un poco mas de $16K.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Noche agitada

Esa noche llegué a casa, con unas copitas de mas. Cuando quiero entrar... la llave desde adentro puesta. Reputeando, toque el timbre un par de veces... y nada. Un poco molesto, empecé a golpear la puerta, casi susurrando: -"Claudia! Claudia, soy yo, abrime!!". Y nada.

Y empecé a preocuparme. Y si a Claudia le pasó algo? Si se cayó en la bañadera y está inconsciente?
Tomé carrera hasta la mitad de la calle y le dí a la puerta con el hombro. Y otra vez, me prendí del timbre, con la clavícula rota  -me cago en Pentágono- .

No solté el timbre hasta que una luz se prendió en el balcón y salió un tipo: -"Eh! qué pasa!"
-"Uy!, la tiene secuestrada! No la deja salir!" pensé. Y le digo -"Abrime la puerta, que está todo bien, capo. Yo no digo nada a nadie, vos te vas tranquilo, nadie se entera de nada". Y él contesta: -"Qué decís, boludo? Cerrá el orto y tomátelas".

Y ahí me avivé. Me está cagando! Claudia me caga con éste tipo! Empecé a gritar como un loco mientras pateaba la puerta. -"Cagadoraaaaa! Claudiaaaaaa!  Me cagas con éste infeliz! Hija de putaaaaaa! Abrime que los matooo!"

Estaba tan enojado, que no ví llegar a la policía. Cuando me tiraron al piso, pude ver que los vecinos habían salido de sus casas. Miraban chusmas, mientras dos viejas decían por lo bajito -"Viste que puta ésta Claudia?" -"Yo te dije, yo sé de éstas cosas". 

La vecina también empezó a gritarle al marido: -"Hijo de puta, con esa me cagaste?".

Por el balcón empezó a llover ropa de hombre, un bolso, un trofeo de fútbol! Raro. Yo nunca gané un trofeo de nada.  Me llevaron a la comisaría.

Claudia me vino a ver a los tres días. Entre lágrimas me dejó, diciendo que todo el barrio la condenó esa noche. Los vecinos también se separaron, y dicen que el tipo me anda buscando. Yo me mudé a otra ciudad, y nunca, pero nunca me animé a contarle a nadie que me había equivocado de casa.

viernes, 8 de noviembre de 2013

El domador (puema gauchesco)

Era bravo el animal
nunca antes montado.
Había sido atrapado
con una red cualquiera,
pero ay del que quisiera
tenerlo un rato amansado.

Me le fui acercando despacio
a los ojos lo iba viendo
pa que no me huela el miedo
me puse el viento en contra
ya sabiendo que la afronta
iba a terminar en enriedo

Iba con la silla en la mano
los arneses y las espuelas
el campo fue mi escuela
ningun bicho queda sin domar
y este no se me va a escapar
aunque el lomo le muela

Primero quiso rajar
y ahi rápido aproveché
la silla encima le eché
y antes de que se asiente
me monté mirando al frente
y las espuelas le clavé

No se imagina amigo
la vuelta que el animal dió
por tuitos lados me mordío
pero yo soy yerba brava
con la fusta le daba y daba
al grito de "Aquí no hay Dios!"

Se zafó la silla como si nada
y por la tierra nos revolcamos
no sé cuánto rodamos
pero yo no iba a aflojar
"Ahijuna, te viá mostrar
quien de los dos es el amo"

Cuando me ví chorrear la sangre
fue que empecé a sospechar
bicho raro, el animal
amarillo, con rayas negras
uñas grandes, como mi suegra
y un caracter similar

Mas parecia un gato
con orejas puntiagudas
cola larga, bien aguda
dientes grandes, pocas muelas
y para que cuando claven duela
unas garras como agujas

No me iba a rendir así nomas
mi fama estaba en juego
ataqué como loco de nuevo
pero el bicho era sagaz
se hizo a un lado nomas
y me arañó uno de los huevos

La paisanada entretenida
arengaba la pelea a gritos
Tanta sangre, dios bendito!
Hasta que la gota colmó el vaso
no me importa perder un brazo
pero no se metan con mi pito.

"Con estas cosas no se juega"
gritó el hijo de mi tata
y armado con la alpargata
de mi pié, que no es chico
lo cachetié en medio'el hocico
y rajó como una rata

Ese caballo extraño
que no se dejó domar
dicen que el animal
al diablo pertence
que lo monta cuando le apetece
las almas salir a buscar

Bestia amarilla y negra
que peleó hasta el final
"Te voy a encontrar, animal
cueste lo que cueste
por la que me dejaste pendiente
cuando salga del hospital"

No me importa la ortopedia
que tengo en vez de brazo
ni la muleta ni el marcapaso,
ni el ano contra natura
aunque sea por la aventura
te juro que te cazo

Hei domau tanto:
chanchos, pollos y ñanduces;
caballos, avestruces,
una jirafa y dos monos
que sería mas que el colmo
que a vos, bestia fiera
no te ponga el culo en el lomo
antes de que me muera.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cuento que pudo ser

La tormenta en el mar era feroz. La nave era llevada a la deriva, poco a poco hacia un grupo insignificante de islas lejos de toda ruta marítima o aérea. No había mucho para hacer ante la fuerza de la naturaleza  Hasta que de repente, el vigía lanza un grito empapado -Arrecifeeeeees.
El capitán  dejó los binoculares para colgarse de un costado del timón pero fue en vano, estaba como clavado. - Carlos! - gritó - ayuda!. Carlos, su timonel,  corrió a colgarse del timón también, y este cedió un par de milímetros, lo suficiente para que el navío esquive la muralla de rocas por un centímetro. Y así, por un centímetro, este cuento no pudo ser el de un naufragio en islas desiertas. Una verdadera lástima.

martes, 7 de diciembre de 2010

Experimento para padres recientes




Pasos:
1) Coloque a su bebé boca abajo en una cama (lejos de los bordes, no sea estúpido)
2) Recuéstese a una distancia del mismo de aproximadamente 2 veces el largo del brazo del bebé
3) Observe cómo su bebé -aún con su limitada movilidad y escasa coordinación- intenta acercarse a usted.
4) Preste atención a los jadeos del mismo, indicativo del enorme esfuerzo que para él representa ésta actividad
5) Cuando llega a usted, busca el mayor contacto posible y recién entonces descansa.


Notas:
- Se probó con un bebé de 3 meses de edad.
- Si el bebé está dormido los resultados pueden variar.

Conclusiones:
Si ese ser chiquito es capaz de realizar tamaña proeza (en proporción a sus habilidades) sólo para llegar a usted, usted no debería escatimar esfuerzos para con él.

Corolario:
Abrace a su bebé, ámelo y cuídelo; que él se merece eso y mucho mas.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Genialidades de la publicidad

Y como volver temprano a casa...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Motivo

Era un celular caro. Siempre me gustaron los electrónicos y había hecho un esfuerzo enorme para comprarme ese celular de última generación. Y lo perdí de la manera mas estúpida.
Tenía el celular en el bolsillo, cuando me llamó la naturaleza. Minutos después, estaba en el baño, terminando de hacer del dos, cuando me reincorporé y al subirme los pantalones el celular salió de mi bolsillo rebotando en el inodoro. Ahí fue donde mis reflejos me traicionaron, pues, luego de rebotar, el celular iba hacia el piso, pero de un manotazo cambió bruscamente de dirección terminando dentro del inodoro, en medio de la materia que mi cuerpo acababa de descartar.
Debo recalcar que la búsqueda resultó tan infructuosa como escatológica.
Un episodio lamentable, pero sirvió para que el ingenio se agudizara.

En medio de una luz de inspiración, me las arreglé para conseguir un collar de esos de marketing barato de alguna megaempresa, y le colgué el celular en su extremo. Era una idea tan simple como eficiente, pero aún así necesitaba ser testeada, y por supuesto, con un celular de los más baratos que conseguí.

Así, fuí viendo beneficios impensados. No sólo era imposible olvidarme el celular en algun lugar, sino que nunca mas perdía llamadas por no escucharlo. Cada vez que se me cayó, el aparato nunca tocó el suelo. Una vez un gil me manoteó el celular mientras hablaba, y quiso correr... mas allá de una llaga en el cuello, no hubo pérdidas. Y por supuesto, hacer mis necesidades pasó a ser un tema normal, sin traumas.

Así, cada vez fuí tomando mas y mas confianza con la idea, y caminaba orgulloso por la calle con ese, aunque antiestético ornamento, mas que práctico. Y miraba a todo aquel que hablaba con un celular, pensando "pobre tipo, en algún momento lo va a perder..."

Y llegó el gran día. Me compré el celular mas caro que podía (en cuotas, por supuesto).
Apenas adquirido en el local, lo colgué de mi collar sacando pecho, ante la mirada vacía del vendedor. El camino mi hogar fué un poco exhibicionista, lo admito.

Apenas entrado a casa, un retorcijón me avisó que mi cuerpo tenía material de descarte disponible, y como siempre, fuí confiado a sentarme en el trono blanco.

Terminada la faena, y cuando me estaba subiendo el pantalón, cayeron un par de monedas que tenía en el bolsillo... una afuera, una adentro.

El momento de felicidad, al pensar que de no estar en mi cuello, esas moendas podían haber sido mi caro celular fue casi orgásmico.

Con una sonrisa en la cara, me acuclillo para levantar la moneda que cayó afuera y al reincorporarme, me doy cuenta que en ésta última maniobra, el celular, así, colgado de mi cuello emerge de mis heces... silencioso... marrón...

Y así, sr Juez, me declaro culpable de los cargos. Pero dígame usted, cómo después de los hechos que le acabo de contar, podría vivir tranquilo sin poner esos explosivos en las empresas Nokia y Ferrum...

Se lo aseguro, usted tampoco podría.