lunes, 24 de octubre de 2016

El observador

3.47 AM: El individuo abre los ojos repentinamente y se dirije al baño. Orina y vuelve a su cama.
3.50 AM: El individuo tiene calor. Pataleando, tira las cobijas hacie los piés de la cama.
4.01 AM: El individuo tiene frío, pero se resiste a traer de nuevo el acolchado.
4.15 AM: El individuo deduce que no puede conciliar el sueño con frío y termina abrigándose.
4.18 AM: El individuo tiene calor. Saca un pié afuera.
4.26 AM: El individuo está incómodo del lado derecho, gira hacie el lado izquierdo.
4.31 AM: El individuo sigue incómodo. Se pone de espaldas.
4.40 AM: El individuo con los ojos abiertos en plena oscuridad, analiza concienzudamente la canción "La cucaracha". Piensa en que a quién se le puede haber ocurrido hacer una canción con bicho tan asqueroso Y encima mutilado.
4.41 AM: El individuo decubre, como en una epifanía, que "el piojo" y "la hormiga" encajan perfectamente en la canción. No así "la pulga". Además, si cambiara la palabra "caminar" por "saltar" hay que alargar la palabra "ya" para que quede "masomenos".
4.42 AM: El individuo piensa en cómo conseguir un insecticida rebajado, cosa de no matar al bicho pero sólo adormecerlo, para practicarle la cirugía y verificar empíricamente la afirmación de la lírica.
4.43 AM: El individuo trata de dejar de lado esos pensamientos y dormir.
4.59 AM: El individuo está incómodo de espaldas.  Se recuesta en su costado derecho.
5.02 AM: El individuo experimenta una agüita saliendo de su orificio nasal derecho y decide voltearse sobre su costado izquierdo, con la esperanza de "cambiar de lado los mocos".Se le sale la sábana de abajo del colchón y se le arruga debajo del cuerpo.
4.03 AM: El individuo se siente molesto por el contacto del colchón con su piel, pero se reúsa a levantarse y acomordar la sábana. Prefiere ignorar todo e intentar dormir de todas maneeras.
4.12 AM: El individuo trata de acomodar la sábana sin salir de la cama. En su intento, tira el desodorante, la lámpara y el celular de su mesita de noche. La sábana se le anuda en las piernas.
4.13 AM: El individuo finalmente se levanta, acomoda la sábana y se acuesta boca abajo, sobre una almohada.
4.26 AM: El individuo imagina cómo sería su vida si se sacara el la lotería (a la que nunca juega). Su imaginación se remonta a 20 años atrás y a 20 kilos menos. E imagina que se voltea a todas las minas que nunca pudo.
4.37 AM: El individuo, a causa de su imaginación y de la almoada debajo de él, experimenta una erección bestial, que le causa incomodidad en esa posición. Se vuelve sobre su espaldas (y se manotea el ganso).
4.38 AM: El individuo decide clavarse una "furibunda paja" (sic) a ver si así se relaja y consigue dormirse. En el tiempo que pasa buscando el celular en el piso, entre la mesa de noche y la cama, la erección desaparece. Decide continuar con el plan. Se dirije al baño, pero ni siquiera los videos porno que sus amigos le mandan por whatsapp logran un efecto deseado. Consigue como máximo un estado de "tontona gomosa", que no sirve para nada. Intenta orinar para justificar su ida al baño, sin resultado. Vuelve a la cama con los mocos chorreando.
5.03 AM: El individuo escucha  a su hija reclamando por uno de sus progenitores. Se hace el dormido con la esperzana de que su hija se duerma de nuevo o su esposa acuda al reclamo. Ninguna de las dos cosas sucede.
5.05 AM: El individuo escucha de nuevo el llamado y, fingiendo un movimiento involuntario, clava codazo en las costillas de su esposa, esperando forzar la situación. También sin resultado. "Ésta conchuda se está haciendo la dormida" piensa, mientras se levanta a ver a su hija. Cuando llega, la criatura está dormida. Vuelve a su cama y se acuesta.
5.19 AM: El individuo experimenta de nuevo ganas de orinar. Decide ignorarlas e intentar dormir de todas maneras.
5.35 AM: El individuo imagina que inventando un ejército de microrobots que puedan medir y cortar cabello por cabello podría hacerse millonario ofreciendo "peinados con corte milimétrico". "Estarían en un casco tipo secador de peluquería", piensa. Y diseña en su cabeza un programa en donde guardar las preferencias de cada cliente para la próxima vez que vengan. Imagina que el mundo aplaude su invento y que gana mucha plata como para no tener que trabajar nunca más.
5.57 AM: El individuo es arrancado de sus pensamientos por un pajarito que pía a un volumen inusitadamente alto en la ventana. Imposible conciliar el sueño con tanto ruido. El individuo planea comprar un rifle de aire comprimido, mientras, en su cabeza, menciona varias veces el órgano reproductor de su hermana.
6.18 AM: El individuo, con la vejiga a punto de explotar, vá al baño, orina y vuelve a su cama.
6.26 AM: El individuo escucha con alivio que el pajarito se calla, y poco a poco entra en un estadío profundo de sueño.
6.50 AM: La alarma del celular suena. El individuo la apaga sin siquiera despertarse.
7.17 AM: El individuo salta de la cama. Mientras se pone el pantalón y la camisa a la vez, enciende la cafetera. Mientras se pone los zapatos se cepilla los dientes. Mientras se lava la cara se afeita. Mientras toma el café se saca los zapatos y se pone las medias. Todo ocurre al ritmo de un rezo en voz baja menciona repetitivamente la vagina de un ave verde.
7.25 AM: El individuo baja las escaleras saltando escalones, sale a la calle, vé venir el colectivo corre una cuadra hasta la parada, llega justo a tiempo para tomarlo.
7.26 AM: El individuo se baja en la siguiente parada (3 cuadras mas allá), y vuelve presuroso a buscar la billetera que se olvidó.
7.32 AM: El individuo vuelve a salir, corre de nuevo hasta la parada, pero ésta vez no llega a tomar el colectivo por apenas dos segundos.
7.33 AM: El individuo todavía espera el colectivo.
7: 34 AM: Llega mi reemplazo (34 minutos tarde, el muy forro). Fin de mi turno.

7.34 AM: Comienzo de turno
7.34 AM: El individuo espera el colectivo.




martes, 31 de mayo de 2016

Necesito verte

Necesito verte de nuevo.
Tengo que dejar de buscarte por todos lados. Ya no sé dónde más mirar...
Necesito encontrarte.
No puedo seguir tu aroma, no siento tu respiración, no me queda ni un rastro de vos.
Necesit... PIEDRA LIBRE PARA VERO, CARAJO!

martes, 29 de diciembre de 2015

Proveer

El grito de la china sacó al gaucho de su letargo etil-filosófico. Sin entender muy bien si era un sueño, comenzó a restregarse los ojos desarmando lagañas como garrapatas.
Trató de leer el sol para adivinar la hora, pero el poncho revoleado al azar durante la noche anterior hacía de cortina improvisada.
Estaba decidiendo si levantarse o seguir con su meditación, cuando escuchó al gallo cantar.
"Ya está medio afónico... son las 13.15 de la madrugada" pensó el hombre de campo, que sabía usar los recursos que la naturaleza le propiciaba. Se acurrucó con la intención de seguir descansando, pero otro grito mas agudo lo puso de pié.

Salió tambaleándose de la pieza. "¿Qué le pasa china, que me grita ansí. Alguna cucaracha revoltosa me la anda espantando?"
La china lo miró torcido. "Qué cucaracha ni nada! Es mas del mediodía y no hay nada para comer".
El gaucho, todavía en paños menores, miró el techo de la tapera entrecerrando los ojos, meditabundo: "Tenía razón nomás..." -pensó- "...es más del mediodía".
Bajó la cabeza con lentitud y mirando lacónicamente a la china empezó a decir: "Pero mi china, tomamos unos mates y ..." no alcanzó a terminar la frase porque la alpargata del pié derecho de la china se estrellaba en su pómulo izquierdo.
Antes de desenfundar la otra, el gaucho, rápido de reflejos, dió media vuelta y se metió otra vez a la pieza.

"Habrá que ir a cazar nomás..." dijo en voz muy bajita. Manoteó la misma camisa del día anterior, unas bombachas de dry fit, el poncho de tela de avión, las alpargatas de trecking  (por si tenía que caminar un tirón), las boleadoras aretesanales y el facón "shin zu" comprado por "Llame yá". Estaba buscando su sombrero, cuando se apersonó la china en el cuarto, escoba en mano y cara de "se te acabó el tiempo", así que de apurón a la salida agarró lo primero que econtró: una gorra amarilla de la campaña del PRO.

El sol pegaba fuerte ese día, y no había caminado ni veinte metros pero la transpiración ya era copiosa. Estaba empapado, y las cejas tupidas no lograban contener el sudor que -de tanto en tanto- le entraba en los ojos.
Y estaba en eso, aclarando la vista, cuando el rugido del bicho lo puso en alerta. Miró para todos lados, y allá, recortado contra el horizonte lo vió venir al bicho. Ahí nomás se tiró al piso atrás de un árbol para esperarlo ya con las boleadoras en la mano. Esperó, esperó, hasta que lo tuvo a tiro, y ahí si, al grito de "Just do it" revoleó las gemelas.

Una pegó en tanque de combustible, y la otra derecho al motor. El mozo del delivery, sin saber qué lo había golpeado, cayó a un costado, llevándose la moto a tierra, y al ver al gaucho venirse como un demonio, con el poncho fucsia enrollado en un brazo y el "shin zu" en la otra, la gorra amarilla y los ojos rojos de resaca interrumpida, decidió correr por su vida.

El gaucho en pleno ataque, saltó sobre la moto tendida de costado, clavando la primera estocada en el filtro de aire. La seguidilla de cuchilladas casi desarmaron el motor. Siguó con el tanque, que quedó como un colador, y finalmnte cuando ya no quedó nada del tapizado del asiento, el gaucho se incorporó jadeando; caminó hasta el contenedor cúbica rojo que había rodado unos metros, lo abrió, sacó las cajas embadurnadas de muzzarella y salsa de tomate, y se las llevó orgulloso a su china, cumpliendo así  con el deber primero del macho alfa: el de proveer.

jueves, 2 de julio de 2015

Mision: Rescate y escape

La llamada había ocurrido una semana antes. Una voz de cara anónima preguntó a los agentes J y D por su disponibilidad para el sábado siguiente. La misión iba a ser asignada en el lugar objetivo, pero una cosa era clara: Escapar iba a ser muy difícil.

Llegado el día, D pasa a buscar a J por la base X (en un móvil camuflado perfectamente de civil)
Ya camino al objetivo, J recuerda que debía dejar algo de lastre en base X, así que retornan. J hace del número 2, y cuando se le acaban las vidas del Candy Crush, sale a retomar la misión. Por suerte, ese tiempo perdido está incluido en las contingencias de la planificación.

D y J llegan al objetivo: Un edificio laberíntico. Dejando el móvil a escasos metros del punto de acceso se dirigen al campo de acción.
El primer intento de infiltrarse falla miserablemente: La secretaria le dice que todavía no tienen la lista de invitados.
Mientras esperan las condiciones apropiadas (bah, que llegue la lista), repasan las posibles estrategias de salida.

Minutos después logran ingresar el edificio, no sin antes ser requisados minuciosamente (bueh, les miraron las mochilas nomas). Los agentes, sabiendo de ésta maniobra, no llevaban armas (confiaban en su entrenamiento y estado físico/mental como la mejor arma de la que disponían).

Una vez ingresado, se confunden con la localía, y comienzan a buscar a sus doble agentes, para recavar información interna.
El primer contanto los guía a las inmediaciones, pero la información es parcial, insuficiente para completar la tarea.
El tiempo comienza a jugar en contra. El cansancio mental y el stress hacen su parte, desgastando la moral de los agentes. Ademas eran las 4 de la tarde y no habían almorzado.
Un segundo doble agente les dá la información restante: Hay una fiesta en uno de los salones principales, y en ella 6 bebés están despiertos en la hora de su siesta.

"INACEPTABLE!", piensan indignados los agentes, pero son profesionales: ni una muesca en el rostro los delata.

Consiguen el acceso al salón, y estudian el entorno: El lugar está lleno de cámaras y micrófonos. Estarán monitoreados todo el tiempo, en lo que hagan y en lo que digan.

Los bebés están en algún lugar del salón, custodiados por una puerta eléctrónica inviolable, activada sólo por la voz del anfitrón de la fiesta.

En un plan improvisado, el agente J se acerca al anfitrión con la intención de usar sus habilidades de ingeniería social y lograr que éste abriera la puerta y darle tiempo y oportunidad al agente D para llevar a cabo la misión.
Pero, en un contratiempo, el agente D se vé envuelto en las redes de una hermosa mujer, justo ante la puerta. El agente D decide usar como camouflage un disfraz de niñera (que le queda pintado).

Intento 1: El agente J consigue que el anfitrión abra la puerta, y el agente D logra despistar a la mujer en introducirse en la habitación, pero ninguno contaba con el sofisticado sistema de alarmas, que comenzaron a sonar y a cerrar la puerta. D no logra llegar a los bebés y apenas logra escapar con vida.
Intento 2, 3 y 4: El agente J, sigue consiguiendo que el anfitrión abra la puerta, y ya familiar con el mecanismo, logra ganar segundos preciosos cada vez, permitiéndole al agente D localizar y de a un bebé por vez (y de paso, recoger valiosos artefactos de inteligencia).
Intento 5: El cansancio se hace notar, así que los agentes cambian roles. Ésta vez salvan a dos bebés, pero no queda nada de la ventana de tiempo de la que disponían. Ésta podría ser la última oportunidad de salir sin ser detectados, así que deciden usar la frase secreta de escape (que no era "rajemos boludo!"). D dice "te acordas cuando fuimos a pescar?" Ésto desorienta a anfitrión y desubica un poco a los guardias, permitiéndoles a los agentes salir de ahí.
4:30 PM. D y J huyen, con la esperanza de poder servir en otra misión (y J se clava una napo con fritas recalentada).

Resultado de la misión: Parcialmente exitosa (un bebé sigue despierto, y se sabe, si no duermen los 6, no duerme nadie, pero 5 es mejor que nada).
Objetivos secundarios: Los artefactos recuperados son valuados en un poco mas de $16K.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Noche agitada

Esa noche llegué a casa, con unas copitas de mas. Cuando quiero entrar... la llave desde adentro puesta. Reputeando, toque el timbre un par de veces... y nada. Un poco molesto, empecé a golpear la puerta, casi susurrando: -"Claudia! Claudia, soy yo, abrime!!". Y nada.

Y empecé a preocuparme. Y si a Claudia le pasó algo? Si se cayó en la bañadera y está inconsciente?
Tomé carrera hasta la mitad de la calle y le dí a la puerta con el hombro. Y otra vez, me prendí del timbre, con la clavícula rota  -me cago en Pentágono- .

No solté el timbre hasta que una luz se prendió en el balcón y salió un tipo: -"Eh! qué pasa!"
-"Uy!, la tiene secuestrada! No la deja salir!" pensé. Y le digo -"Abrime la puerta, que está todo bien, capo. Yo no digo nada a nadie, vos te vas tranquilo, nadie se entera de nada". Y él contesta: -"Qué decís, boludo? Cerrá el orto y tomátelas".

Y ahí me avivé. Me está cagando! Claudia me caga con éste tipo! Empecé a gritar como un loco mientras pateaba la puerta. -"Cagadoraaaaa! Claudiaaaaaa!  Me cagas con éste infeliz! Hija de putaaaaaa! Abrime que los matooo!"

Estaba tan enojado, que no ví llegar a la policía. Cuando me tiraron al piso, pude ver que los vecinos habían salido de sus casas. Miraban chusmas, mientras dos viejas decían por lo bajito -"Viste que puta ésta Claudia?" -"Yo te dije, yo sé de éstas cosas". 

La vecina también empezó a gritarle al marido: -"Hijo de puta, con esa me cagaste?".

Por el balcón empezó a llover ropa de hombre, un bolso, un trofeo de fútbol! Raro. Yo nunca gané un trofeo de nada.  Me llevaron a la comisaría.

Claudia me vino a ver a los tres días. Entre lágrimas me dejó, diciendo que todo el barrio la condenó esa noche. Los vecinos también se separaron, y dicen que el tipo me anda buscando. Yo me mudé a otra ciudad, y nunca, pero nunca me animé a contarle a nadie que me había equivocado de casa.

viernes, 8 de noviembre de 2013

El domador (puema gauchesco)

Era bravo el animal
nunca antes montado.
Había sido atrapado
con una red cualquiera,
pero ay del que quisiera
tenerlo un rato amansado.

Me le fui acercando despacio
a los ojos lo iba viendo
pa que no me huela el miedo
me puse el viento en contra
ya sabiendo que la afronta
iba a terminar en enriedo

Iba con la silla en la mano
los arneses y las espuelas
el campo fue mi escuela
ningun bicho queda sin domar
y este no se me va a escapar
aunque el lomo le muela

Primero quiso rajar
y ahi rápido aproveché
la silla encima le eché
y antes de que se asiente
me monté mirando al frente
y las espuelas le clavé

No se imagina amigo
la vuelta que el animal dió
por tuitos lados me mordío
pero yo soy yerba brava
con la fusta le daba y daba
al grito de "Aquí no hay Dios!"

Se zafó la silla como si nada
y por la tierra nos revolcamos
no sé cuánto rodamos
pero yo no iba a aflojar
"Ahijuna, te viá mostrar
quien de los dos es el amo"

Cuando me ví chorrear la sangre
fue que empecé a sospechar
bicho raro, el animal
amarillo, con rayas negras
uñas grandes, como mi suegra
y un caracter similar

Mas parecia un gato
con orejas puntiagudas
cola larga, bien aguda
dientes grandes, pocas muelas
y para que cuando claven duela
unas garras como agujas

No me iba a rendir así nomas
mi fama estaba en juego
ataqué como loco de nuevo
pero el bicho era sagaz
se hizo a un lado nomas
y me arañó uno de los huevos

La paisanada entretenida
arengaba la pelea a gritos
Tanta sangre, dios bendito!
Hasta que la gota colmó el vaso
no me importa perder un brazo
pero no se metan con mi pito.

"Con estas cosas no se juega"
gritó el hijo de mi tata
y armado con la alpargata
de mi pié, que no es chico
lo cachetié en medio'el hocico
y rajó como una rata

Ese caballo extraño
que no se dejó domar
dicen que el animal
al diablo pertence
que lo monta cuando le apetece
las almas salir a buscar

Bestia amarilla y negra
que peleó hasta el final
"Te voy a encontrar, animal
cueste lo que cueste
por la que me dejaste pendiente
cuando salga del hospital"

No me importa la ortopedia
que tengo en vez de brazo
ni la muleta ni el marcapaso,
ni el ano contra natura
aunque sea por la aventura
te juro que te cazo

Hei domau tanto:
chanchos, pollos y ñanduces;
caballos, avestruces,
una jirafa y dos monos
que sería mas que el colmo
que a vos, bestia fiera
no te ponga el culo en el lomo
antes de que me muera.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cuento que pudo ser

La tormenta en el mar era feroz. La nave era llevada a la deriva, poco a poco hacia un grupo insignificante de islas lejos de toda ruta marítima o aérea. No había mucho para hacer ante la fuerza de la naturaleza  Hasta que de repente, el vigía lanza un grito empapado -Arrecifeeeeees.
El capitán  dejó los binoculares para colgarse de un costado del timón pero fue en vano, estaba como clavado. - Carlos! - gritó - ayuda!. Carlos, su timonel,  corrió a colgarse del timón también, y este cedió un par de milímetros, lo suficiente para que el navío esquive la muralla de rocas por un centímetro. Y así, por un centímetro, este cuento no pudo ser el de un naufragio en islas desiertas. Una verdadera lástima.