jueves, 2 de febrero de 2017

Apurado


No tenía mucho tiempo -quién lo tiene en éstos días?-, pero era imperioso llegar. Corrí, lo más rápido que pude. Tan rápido que apenas tenía tiempo de ver lo que tenía por delante. Fué tan así que tuve que saltar un pozo que apareció sorpresivamente, pero no calculé su anchura… y ya en el aire me dí cuenta que era imposible  llegar al otro lado. Por por suerte, también divisé en ese instante, una tubería saliente en medio, sobre la cual pude afirmarme y saltar nuevamente, ahora sí al otro extremo. Maldije por lo bajo a los gobernantes, por ser tan descuidados con la vía pública.

Caí sobre algo redondeado y duro, que cedió ante mi peso. En una mirada fugaz hacia atrás me pareció que era una tortuga. Quizás la mascota de un niño que se había escapado. Pensé en el pobre niño buscando su mascota y en el pozo anorme y peligroso… pero me deshice rápidamente de la idea. Quizás sólo había sido una piedra, y no podía quedarme a comprobarlo. El tiempo apremiaba y TENÏA que llegar.

 

Mas o menos, a mitad de camino, escuché que se hacían algunos disparos. No sé si mi reacción fué a causa de ver tantas películas de acción, pero me tiré al suelo. Podría jurar que ví pasar las balas por encima mío. Pensé en la inseguridad de nuestro país, en la gente con armas sin controlar… Me incorporé y corrí nuevamente, alejándome del peligro.

 

Y ya casi llegando a mi destino, tuve que saltar otro pozo ésta vez sabiendo que podía llegar tranquilamente al otro lado, aunque nunca ví el ladrillo que colgaba sobre él. Me golpeó en la mano, o mejor dicho, mi mano fué la que lo golpeó. El ladrillo se partió y el dolor fué muy intenso, pero no sé si a causa de la adrenalina sólo duró un instante. Yo seguí corriendo.

 

De repente confusión total. Debo haber dado una vuelta equivocada (o quizás no). Estaba en un lugar que no reconocía. Tampoco tenía idea de la fecha. Y adelante mío, había un dragón. Un dragón!. Inmediatamente deduje que estaba en un barrio de comunidad china, y estarían festejando el año nuevo. El típico puente de maderitas terminaba de transformar mi sospecha en certeza. La gente que lo personficaba eran atletas extraordinarios: Bailaban y daban saltos impresionantes. De hecho, si lo hubiera visto volar no hubiera podido distinguirlo de un dragon verdadero.
 E incluso, tiraba cañitas voladoras (o algún otro fuego artificial) por la boca, simulando fuego real.
"Cuidado con eso!" les grité mientras me agachaba para esquivar uno.

Los disfrazados no me deben haber escuchado, porque seguían bailando y tirando sus fuegos como si nada. Logré esquivarlos con cuidado para seguir mi camino, (en mi apuro tropecé con una madera, ya saliendo del puente (casi me doblo el pié, pero no pasó de un susto).
Me detuve un momento y me dí vuelta a mirar el dragón por última vez, justo para ver cómo en uno de los saltos el puente cedía y esa pobre gente desaparecía entre los escombros.

Mi primer impuslo fué ir a ayudarlos, pero ¿qué podía yo hacer?.  Con un poco de pesar, seguí mi camino, hasta que no lejos de ahí, encontré a quién me daría lo que sería una muy mala noticia: Un hongo, que pronunció las peores palabras que mis oídos escucharían nunca: "Mario, la princesa está en otro castillo".

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Diario de novedades

Día 1: Llegamos al punto indicado. La tropa está de buen humor y los 50 hombres están bien predispuestos. Festejamos con una comilona.
D2: Quispe era alérgico a los mariscos, tuvimos que evacuarlo vía helicóptero. DR (Dotación restante) 49 H (Hombres).
D5: Haciendo prácticas de tiro, "Manguera" Valenzuela se dispara en el pene. Por suerte la solidaridad se manifiesta y 4 hombres se ofrecen como voluntarios para el cambio de apósitos y masaje reactivador de la circulación.
D7: "Manguera" no mejora, tiene que ser evacuado. "Carozo" Suller decide desertar  e irse con él. DR 47 H.
D10: Patrullando el área, González se tuerce el tobillo. "Estanciero" Báez, que dice conocer de "éstas cosas", lo sacrifica sin darnos tiempo a nada. DR 46 H.
D12: Casi no queda comida en las reservas. Todos sospechan del "Gordo" Porcelito. Por ser gordo nomás.  Farfán encuentra debajo del cochón de Porcelito la mitad de las reservas faltantes, y envases y envoltorios del resto. Porcelito es maniatado, y nos lo olvidamos al sol. DR 45 H.
D18: Las reservas se agotaron ayer. Hoy salimos a cazar. Garfunkel dice tener algo de experiencia en el tema, pero que le dopen los animales primero. No hay suerte, hoy no se come.
D20: Llevamos dos días comiendo hojas. Todos excepto Burgos, que dice que vió en la tele que uno se podía tomar su propia orina para sobrevivir, y traspolándolo viene comiendo sus heces. No se siente muy bien.
D23:   Burgos muere de una infección intestinal. Nadie se ofrece a enterrarlo. "Es por el olor" dicen.  DR 44 H.
D24: Nos topamos con un tanque enemigo. El plan es atacar en formación de pinzas. Envío 5 hombres a rodear el tanque y posicionarse del otro lado. De éste lado, armamos el único lanzacohetes que tenemos. Lamentablemente el cabo Higuaín yerra el disparo, dando de lleno en los soldados apostados enfrente.  Reculamos y nos reagrupamos fuera de alcance. DR 39 H.
D25: Los soldados deciden desterrar a Higuaín a patadas en las asentaderas. DR 38 H.
D27: Encontramos un pueblo con 5 casas, una iglesia, un casino y un prostíbulo. Moreno hace saltar la banca del casino, e invita a sus compañeros a comer y luego al prostíbulo.
D28: 6 soldados muestran signos inequívocos de tener gonorrea. Y 3 de ellos además muestran hongos en el miembro viril.
D29: Inexplicablemente 2 soldados que estaban sanos muentran signos del hongo en sus anos. Suponemos que se transmite por el aire.
D33: El hogno es mortal y sin antibióticos, la gonorrea también. Los 11 soldados mueren.  Curiosamente ésto afecta de distinta forma a cada soldado. La más notable parece ser el despertar la fé dormida en 4 de ellos, que se la pasan rezando. DR 29 H.
D35: Seguimos camino a través de la selva.  Álvarez (Pity, para la tropa) encuentra frutas y hongos para alimentarnos. Luego del almuerzo, nos topamos con una patrulla enemiga conformada por 18 soldados romanos, 6 ninjas, 2 elfos y  4 extraterrestres, comandados por Ramsés y Sailor Moon. Logramos vencerlos sin ninguna baja.
D37: Llegamos a un río, en donde la tropa decide asearse, pero luego de que los primeros 3 soldados en ingresar fueran devorados por las pirañas, el resto del grupo cambia de idea. DR 26 H.
D38: Vicente (conocido como Tico) muere de piojos. DR 25 H.
D39: Nos topamos de noche con un convento Jesuita.  No sale nadie a recibirnos así que decidimos entrar por la fuerza. López comienza a  revolear los bolsos de pertrechos por encima de la reja, pero un patrullero  enemigo salido de la nada lo arresta. DR 24 H.
D40: El cabo Macri, encargado de guiarnos con la brújula, confiesa que la perdió hace 20 días. La tropa se lo culea y lo deja maniatado a un árbol. DR 23 H.
D41: La tropa se subleva. Tuve que matar a 4 para calmarlos. Los 19 restantes se encargan de los cuerpos. Por no poder movernos de pupulos que estamos, nos quedamos a hacer la digestión. DR 19 H.
D43: Nos topamos con un camión enemigo camuflado. En el ploteo en el costado se puede leer "La Perrera". Nos atacan y consigue llevarse como prisioneros a los 10 amigos mas cercanos del cabo Messi. DR: 9 H.
D45: Cavando trincheras encontramos fardos de dinero. Por ello deducimos que estamos en Santa Cruz. La codicia se apodera de la tropa y tuvimos que matar a 4 de ellos para que queden menos con quienes repartir.
D46: Me parece que los soldados están conspirando en secreto y planean sublevarse. Ya no se puede confiar en ellos. Los hago trabajar 4 horas seguidas para mantenerlos agotados. 3 de ellos mueren. El restante confirma que eran de la religión "La cámpora" y no estaban acostumbrados a tal esfuerzo. DR 2 H.
D 49: Llegamos a un banco con los fardos de dinero. Lamentablemente es un después del límite para el blanqueo. La AFIP se queda con todo. Decido suicidarme... pero no me voy a ir solo! DR: 0H.

lunes, 24 de octubre de 2016

El observador

3.47 AM: El individuo abre los ojos repentinamente y se dirije al baño. Orina y vuelve a su cama.
3.50 AM: El individuo tiene calor. Pataleando, tira las cobijas hacie los piés de la cama.
4.01 AM: El individuo tiene frío, pero se resiste a traer de nuevo el acolchado.
4.15 AM: El individuo deduce que no puede conciliar el sueño con frío y termina abrigándose.
4.18 AM: El individuo tiene calor. Saca un pié afuera.
4.26 AM: El individuo está incómodo del lado derecho, gira hacie el lado izquierdo.
4.31 AM: El individuo sigue incómodo. Se pone de espaldas.
4.40 AM: El individuo con los ojos abiertos en plena oscuridad, analiza concienzudamente la canción "La cucaracha". Piensa en que a quién se le puede haber ocurrido hacer una canción con bicho tan asqueroso Y encima mutilado.
4.41 AM: El individuo decubre, como en una epifanía, que "el piojo" y "la hormiga" encajan perfectamente en la canción. No así "la pulga". Además, si cambiara la palabra "caminar" por "saltar" hay que alargar la palabra "ya" para que quede "masomenos".
4.42 AM: El individuo piensa en cómo conseguir un insecticida rebajado, cosa de no matar al bicho pero sólo adormecerlo, para practicarle la cirugía y verificar empíricamente la afirmación de la lírica.
4.43 AM: El individuo trata de dejar de lado esos pensamientos y dormir.
4.59 AM: El individuo está incómodo de espaldas.  Se recuesta en su costado derecho.
5.02 AM: El individuo experimenta una agüita saliendo de su orificio nasal derecho y decide voltearse sobre su costado izquierdo, con la esperanza de "cambiar de lado los mocos".Se le sale la sábana de abajo del colchón y se le arruga debajo del cuerpo.
4.03 AM: El individuo se siente molesto por el contacto del colchón con su piel, pero se reúsa a levantarse y acomordar la sábana. Prefiere ignorar todo e intentar dormir de todas maneeras.
4.12 AM: El individuo trata de acomodar la sábana sin salir de la cama. En su intento, tira el desodorante, la lámpara y el celular de su mesita de noche. La sábana se le anuda en las piernas.
4.13 AM: El individuo finalmente se levanta, acomoda la sábana y se acuesta boca abajo, sobre una almohada.
4.26 AM: El individuo imagina cómo sería su vida si se sacara el la lotería (a la que nunca juega). Su imaginación se remonta a 20 años atrás y a 20 kilos menos. E imagina que se voltea a todas las minas que nunca pudo.
4.37 AM: El individuo, a causa de su imaginación y de la almoada debajo de él, experimenta una erección bestial, que le causa incomodidad en esa posición. Se vuelve sobre su espaldas (y se manotea el ganso).
4.38 AM: El individuo decide clavarse una "furibunda paja" (sic) a ver si así se relaja y consigue dormirse. En el tiempo que pasa buscando el celular en el piso, entre la mesa de noche y la cama, la erección desaparece. Decide continuar con el plan. Se dirije al baño, pero ni siquiera los videos porno que sus amigos le mandan por whatsapp logran un efecto deseado. Consigue como máximo un estado de "tontona gomosa", que no sirve para nada. Intenta orinar para justificar su ida al baño, sin resultado. Vuelve a la cama con los mocos chorreando.
5.03 AM: El individuo escucha  a su hija reclamando por uno de sus progenitores. Se hace el dormido con la esperzana de que su hija se duerma de nuevo o su esposa acuda al reclamo. Ninguna de las dos cosas sucede.
5.05 AM: El individuo escucha de nuevo el llamado y, fingiendo un movimiento involuntario, clava codazo en las costillas de su esposa, esperando forzar la situación. También sin resultado. "Ésta conchuda se está haciendo la dormida" piensa, mientras se levanta a ver a su hija. Cuando llega, la criatura está dormida. Vuelve a su cama y se acuesta.
5.19 AM: El individuo experimenta de nuevo ganas de orinar. Decide ignorarlas e intentar dormir de todas maneras.
5.35 AM: El individuo imagina que inventando un ejército de microrobots que puedan medir y cortar cabello por cabello podría hacerse millonario ofreciendo "peinados con corte milimétrico". "Estarían en un casco tipo secador de peluquería", piensa. Y diseña en su cabeza un programa en donde guardar las preferencias de cada cliente para la próxima vez que vengan. Imagina que el mundo aplaude su invento y que gana mucha plata como para no tener que trabajar nunca más.
5.57 AM: El individuo es arrancado de sus pensamientos por un pajarito que pía a un volumen inusitadamente alto en la ventana. Imposible conciliar el sueño con tanto ruido. El individuo planea comprar un rifle de aire comprimido, mientras, en su cabeza, menciona varias veces el órgano reproductor de su hermana.
6.18 AM: El individuo, con la vejiga a punto de explotar, vá al baño, orina y vuelve a su cama.
6.26 AM: El individuo escucha con alivio que el pajarito se calla, y poco a poco entra en un estadío profundo de sueño.
6.50 AM: La alarma del celular suena. El individuo la apaga sin siquiera despertarse.
7.17 AM: El individuo salta de la cama. Mientras se pone el pantalón y la camisa a la vez, enciende la cafetera. Mientras se pone los zapatos se cepilla los dientes. Mientras se lava la cara se afeita. Mientras toma el café se saca los zapatos y se pone las medias. Todo ocurre al ritmo de un rezo en voz baja menciona repetitivamente la vagina de un ave verde.
7.25 AM: El individuo baja las escaleras saltando escalones, sale a la calle, vé venir el colectivo corre una cuadra hasta la parada, llega justo a tiempo para tomarlo.
7.26 AM: El individuo se baja en la siguiente parada (3 cuadras mas allá), y vuelve presuroso a buscar la billetera que se olvidó.
7.32 AM: El individuo vuelve a salir, corre de nuevo hasta la parada, pero ésta vez no llega a tomar el colectivo por apenas dos segundos.
7.33 AM: El individuo todavía espera el colectivo.
7: 34 AM: Llega mi reemplazo (34 minutos tarde, el muy forro). Fin de mi turno.

7.34 AM: Comienzo de turno
7.34 AM: El individuo espera el colectivo.




martes, 31 de mayo de 2016

Necesito verte

Necesito verte de nuevo.
Tengo que dejar de buscarte por todos lados. Ya no sé dónde más mirar...
Necesito encontrarte.
No puedo seguir tu aroma, no siento tu respiración, no me queda ni un rastro de vos.
Necesit... PIEDRA LIBRE PARA VERO, CARAJO!

martes, 29 de diciembre de 2015

Proveer

El grito de la china sacó al gaucho de su letargo etil-filosófico. Sin entender muy bien si era un sueño, comenzó a restregarse los ojos desarmando lagañas como garrapatas.
Trató de leer el sol para adivinar la hora, pero el poncho revoleado al azar durante la noche anterior hacía de cortina improvisada.
Estaba decidiendo si levantarse o seguir con su meditación, cuando escuchó al gallo cantar.
"Ya está medio afónico... son las 13.15 de la madrugada" pensó el hombre de campo, que sabía usar los recursos que la naturaleza le propiciaba. Se acurrucó con la intención de seguir descansando, pero otro grito mas agudo lo puso de pié.

Salió tambaleándose de la pieza. "¿Qué le pasa china, que me grita ansí. Alguna cucaracha revoltosa me la anda espantando?"
La china lo miró torcido. "Qué cucaracha ni nada! Es mas del mediodía y no hay nada para comer".
El gaucho, todavía en paños menores, miró el techo de la tapera entrecerrando los ojos, meditabundo: "Tenía razón nomás..." -pensó- "...es más del mediodía".
Bajó la cabeza con lentitud y mirando lacónicamente a la china empezó a decir: "Pero mi china, tomamos unos mates y ..." no alcanzó a terminar la frase porque la alpargata del pié derecho de la china se estrellaba en su pómulo izquierdo.
Antes de desenfundar la otra, el gaucho, rápido de reflejos, dió media vuelta y se metió otra vez a la pieza.

"Habrá que ir a cazar nomás..." dijo en voz muy bajita. Manoteó la misma camisa del día anterior, unas bombachas de dry fit, el poncho de tela de avión, las alpargatas de trecking  (por si tenía que caminar un tirón), las boleadoras aretesanales y el facón "shin zu" comprado por "Llame yá". Estaba buscando su sombrero, cuando se apersonó la china en el cuarto, escoba en mano y cara de "se te acabó el tiempo", así que de apurón a la salida agarró lo primero que econtró: una gorra amarilla de la campaña del PRO.

El sol pegaba fuerte ese día, y no había caminado ni veinte metros pero la transpiración ya era copiosa. Estaba empapado, y las cejas tupidas no lograban contener el sudor que -de tanto en tanto- le entraba en los ojos.
Y estaba en eso, aclarando la vista, cuando el rugido del bicho lo puso en alerta. Miró para todos lados, y allá, recortado contra el horizonte lo vió venir al bicho. Ahí nomás se tiró al piso atrás de un árbol para esperarlo ya con las boleadoras en la mano. Esperó, esperó, hasta que lo tuvo a tiro, y ahí si, al grito de "Just do it" revoleó las gemelas.

Una pegó en tanque de combustible, y la otra derecho al motor. El mozo del delivery, sin saber qué lo había golpeado, cayó a un costado, llevándose la moto a tierra, y al ver al gaucho venirse como un demonio, con el poncho fucsia enrollado en un brazo y el "shin zu" en la otra, la gorra amarilla y los ojos rojos de resaca interrumpida, decidió correr por su vida.

El gaucho en pleno ataque, saltó sobre la moto tendida de costado, clavando la primera estocada en el filtro de aire. La seguidilla de cuchilladas casi desarmaron el motor. Siguó con el tanque, que quedó como un colador, y finalmnte cuando ya no quedó nada del tapizado del asiento, el gaucho se incorporó jadeando; caminó hasta el contenedor cúbica rojo que había rodado unos metros, lo abrió, sacó las cajas embadurnadas de muzzarella y salsa de tomate, y se las llevó orgulloso a su china, cumpliendo así  con el deber primero del macho alfa: el de proveer.

jueves, 2 de julio de 2015

Mision: Rescate y escape

La llamada había ocurrido una semana antes. Una voz de cara anónima preguntó a los agentes J y D por su disponibilidad para el sábado siguiente. La misión iba a ser asignada en el lugar objetivo, pero una cosa era clara: Escapar iba a ser muy difícil.

Llegado el día, D pasa a buscar a J por la base X (en un móvil camuflado perfectamente de civil)
Ya camino al objetivo, J recuerda que debía dejar algo de lastre en base X, así que retornan. J hace del número 2, y cuando se le acaban las vidas del Candy Crush, sale a retomar la misión. Por suerte, ese tiempo perdido está incluido en las contingencias de la planificación.

D y J llegan al objetivo: Un edificio laberíntico. Dejando el móvil a escasos metros del punto de acceso se dirigen al campo de acción.
El primer intento de infiltrarse falla miserablemente: La secretaria le dice que todavía no tienen la lista de invitados.
Mientras esperan las condiciones apropiadas (bah, que llegue la lista), repasan las posibles estrategias de salida.

Minutos después logran ingresar el edificio, no sin antes ser requisados minuciosamente (bueh, les miraron las mochilas nomas). Los agentes, sabiendo de ésta maniobra, no llevaban armas (confiaban en su entrenamiento y estado físico/mental como la mejor arma de la que disponían).

Una vez ingresado, se confunden con la localía, y comienzan a buscar a sus doble agentes, para recavar información interna.
El primer contanto los guía a las inmediaciones, pero la información es parcial, insuficiente para completar la tarea.
El tiempo comienza a jugar en contra. El cansancio mental y el stress hacen su parte, desgastando la moral de los agentes. Ademas eran las 4 de la tarde y no habían almorzado.
Un segundo doble agente les dá la información restante: Hay una fiesta en uno de los salones principales, y en ella 6 bebés están despiertos en la hora de su siesta.

"INACEPTABLE!", piensan indignados los agentes, pero son profesionales: ni una muesca en el rostro los delata.

Consiguen el acceso al salón, y estudian el entorno: El lugar está lleno de cámaras y micrófonos. Estarán monitoreados todo el tiempo, en lo que hagan y en lo que digan.

Los bebés están en algún lugar del salón, custodiados por una puerta eléctrónica inviolable, activada sólo por la voz del anfitrón de la fiesta.

En un plan improvisado, el agente J se acerca al anfitrión con la intención de usar sus habilidades de ingeniería social y lograr que éste abriera la puerta y darle tiempo y oportunidad al agente D para llevar a cabo la misión.
Pero, en un contratiempo, el agente D se vé envuelto en las redes de una hermosa mujer, justo ante la puerta. El agente D decide usar como camouflage un disfraz de niñera (que le queda pintado).

Intento 1: El agente J consigue que el anfitrión abra la puerta, y el agente D logra despistar a la mujer en introducirse en la habitación, pero ninguno contaba con el sofisticado sistema de alarmas, que comenzaron a sonar y a cerrar la puerta. D no logra llegar a los bebés y apenas logra escapar con vida.
Intento 2, 3 y 4: El agente J, sigue consiguiendo que el anfitrión abra la puerta, y ya familiar con el mecanismo, logra ganar segundos preciosos cada vez, permitiéndole al agente D localizar y de a un bebé por vez (y de paso, recoger valiosos artefactos de inteligencia).
Intento 5: El cansancio se hace notar, así que los agentes cambian roles. Ésta vez salvan a dos bebés, pero no queda nada de la ventana de tiempo de la que disponían. Ésta podría ser la última oportunidad de salir sin ser detectados, así que deciden usar la frase secreta de escape (que no era "rajemos boludo!"). D dice "te acordas cuando fuimos a pescar?" Ésto desorienta a anfitrión y desubica un poco a los guardias, permitiéndoles a los agentes salir de ahí.
4:30 PM. D y J huyen, con la esperanza de poder servir en otra misión (y J se clava una napo con fritas recalentada).

Resultado de la misión: Parcialmente exitosa (un bebé sigue despierto, y se sabe, si no duermen los 6, no duerme nadie, pero 5 es mejor que nada).
Objetivos secundarios: Los artefactos recuperados son valuados en un poco mas de $16K.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Noche agitada

Esa noche llegué a casa, con unas copitas de mas. Cuando quiero entrar... la llave desde adentro puesta. Reputeando, toque el timbre un par de veces... y nada. Un poco molesto, empecé a golpear la puerta, casi susurrando: -"Claudia! Claudia, soy yo, abrime!!". Y nada.

Y empecé a preocuparme. Y si a Claudia le pasó algo? Si se cayó en la bañadera y está inconsciente?
Tomé carrera hasta la mitad de la calle y le dí a la puerta con el hombro. Y otra vez, me prendí del timbre, con la clavícula rota  -me cago en Pentágono- .

No solté el timbre hasta que una luz se prendió en el balcón y salió un tipo: -"Eh! qué pasa!"
-"Uy!, la tiene secuestrada! No la deja salir!" pensé. Y le digo -"Abrime la puerta, que está todo bien, capo. Yo no digo nada a nadie, vos te vas tranquilo, nadie se entera de nada". Y él contesta: -"Qué decís, boludo? Cerrá el orto y tomátelas".

Y ahí me avivé. Me está cagando! Claudia me caga con éste tipo! Empecé a gritar como un loco mientras pateaba la puerta. -"Cagadoraaaaa! Claudiaaaaaa!  Me cagas con éste infeliz! Hija de putaaaaaa! Abrime que los matooo!"

Estaba tan enojado, que no ví llegar a la policía. Cuando me tiraron al piso, pude ver que los vecinos habían salido de sus casas. Miraban chusmas, mientras dos viejas decían por lo bajito -"Viste que puta ésta Claudia?" -"Yo te dije, yo sé de éstas cosas". 

La vecina también empezó a gritarle al marido: -"Hijo de puta, con esa me cagaste?".

Por el balcón empezó a llover ropa de hombre, un bolso, un trofeo de fútbol! Raro. Yo nunca gané un trofeo de nada.  Me llevaron a la comisaría.

Claudia me vino a ver a los tres días. Entre lágrimas me dejó, diciendo que todo el barrio la condenó esa noche. Los vecinos también se separaron, y dicen que el tipo me anda buscando. Yo me mudé a otra ciudad, y nunca, pero nunca me animé a contarle a nadie que me había equivocado de casa.